Es necesario la elaboración un Programa Alternativo al actual Sistema. Para salir de la UE, habrá que apoyar la creación de un Área Euro-mediterránea.

Entrevista a Luciano Vasapollo , profesor de economía de la Universidad de Sapienza de Roma ( realizada por Fabrizio Verde de la revista AntiDiplomático)

Profesor, después del trágico colapso del puente Morandi en Génova la palabra nacionalización ha vuelto al centro del debate político a pesar que durante mucho tiempo esta palabra parecía una blasfemia. ¿Cuáles son los objetivos de las fuerzas políticas que convocan  al evento centrado en la nacionalización del 20 de octubre en Roma?

El objetivo de esta movilización está el relanzamiento de una consigna y un programa de mediano plazo: la nacionalización de los sectores estratégicos de producción.

La catástrofe del verano del puente Morandi en Génova ha colocado el tema en la agenda política: ha quedado al descubierto el auténtico desastre social producido por las privatizaciones, desinversiones, subcontratación, postración de activos industriales y de infraestructura de nuestro país. Esta proceso ha marcado el curso económico del capitalismo italiano durante al menos los últimos 25 años, provocando no solo la desregulación del trabajo y los derechos sociales, sino también un empeoramiento de la cantidad y la calidad de servicios públicos esenciales.

De hecho, al periodizar esta fase de reestructuración podemos fechar en el gobierno de Amato (1993) el inicio de una larga serie de privatizaciones que han cambiado la cara y la estructura del capitalismo tricolor junto con las relaciones productivas , económicas y regulatorias de la empresa en Italia.

Hemos experimentado una fase completa de la historia económica en la que grupos financieros como Société Générale, Rothschild, Crédit Suisse, JP Morgan, Goldman Sachs (es decir, la cúpula de los poderes del capitalismo internacional) han hecho que “los buenos y los malos tiempos” canibalicen la industrial productiva italiana .

Estos grandes poderes financieros han dictando las condiciones de las estructuras productivas italianas afectando directamente a los trabajadores e imponiendo las líneas de conducta a seguir. Aunque con enfoques diferenciados, estas imposiciones han sido aceptadas y aplicadas cínicamente por una sucesión de diversos gobiernos durante más de dos décadas.

El objetivo del capital internacional ha sido imponer un escenario económico en el que solo se aplique la lógica de la ganancia a toda costa, se abandone cualquier obligación social, se reniegue de cualquiera planificación que tenga utilidad para la comunidad . Ha sido el tiempo del triunfo del feroz tótem ultra-liberal de la “centralidad del mercado”.

Esto ha sucedido en una coyuntura política donde los procesos de centralización y concentración de los sectores más fuertes de la burguesía continental (anidados alrededor del núcleo duro de la Unión Europea) han favorecido e impulsado la dinámica del despojo, reducción y degradación de nuestra economía.

Estos sectores lograron imponer al país una devaluación general de la fuerza laboral , de su salario, y de su calidad profesional. Un proceso científicamente planificado que ha sido funcional para la nueva división del trabajo y sus cadenas de suministro, en toda la zona euro en un contexto objetivo de competencia internacional entre bloques globales y poderes mundiales.

¿Cómo llegamos a este punto?

Cuando con las nacionalizaciones aumentaba la fuerza del movimiento obrero y crecía el estado de bienestar, el gran capital nacional y transnacional, capitaneado por Estados Unidos, jugó en Italia el arma del terrorismo fascista.

Italia vivió una temporada de masacres impunes e intentos de golpe de Estado. No hay capitalismo bueno ni malo. El capitalismo utiliza sus instrumentos de acuerdo con la coyuntura política. Cuando el equilibrio de poder fue positivo para los trabajadores, el capital tuvo que conceder las nacionalizaciones y el estado de bienestar. Una vez que el capital derrotó al movimiento obrero se ha impuesto la “normalización del sistema “y se han cancelando todas las conquistas de décadas de lucha.

En ese escenario, ¿cuál era el papel de la Unión Europea?

El papel de la Unión Europea fue definido por la ortodoxia neoliberal. La UE no surgió para garantizar una mayor democracia para los pueblos. Esto está funcionando exactamente como fue concebido. Su estructura, que podemos definir como la “jaula europea”, se basa en tratados que representan un sistema de gobierno post-democrático.

De hecho con la Unión Europea los estados miembros renuncian a la soberanía democrática y popular, se destruye paulatinamente el estado de bienestar, se privatiza los servicios públicos, y con la precarización se aniquila el derecho al trabajo que según lo formula literalmente nuestra propia Constitución debería “ crear una vida digna para uno y para la familia”,

Los tratados de la UE son completamente incompatibles con los principios que garantizan la seguridad social, la salud, la protección del medio ambiente y el derecho al trabajo. Estos tratados están basados totalmente en la libre competencia con el famoso “equilibrio presupuestario” que impone el artículo 81.

Esta formulación impide la realización de políticas económicas expansivas dirigidas al bien público y social. El artículo y los tratados controlan los presupuestos nacionales, estimulan las ganancias privadas y eluden la inversión en infraestructuras .  Una de las consecuencias ha sido la caída del puente Morandi en Génova.

Estas políticas han penalizado a los países llamados despectivamente PIGS, que han sido masacrados con la lógica de la deuda crediticia, reforzando de esta manera la sujeción de los países periféricos a los países del centro. La historia griega en este sentido es paradigmática.

Profesor, nos enfrentamos a un tema candente que con frecuencia se agita como un espantapájaros: ¿debería Italia abandonar el euro?

Es necesario reiterar que el tema de la salida del euro y de la Unión Europea no se concibe de una manera nacionalista, es decir, de una reacción nacionalista genérica, impropia, inadecuada y perjudicial, sino que tiene una dimensión de clase. Se trata de crear una subjetividad política capaz de sentar las bases para la transformación de las actuales relaciones de capital de trabajo en el polo imperialista europeo.

La creación del euro ha estado acompañada por la intensificación del mercado único y la división europea del trabajo, lo que ha llevado a una nueva formación económica a escala europea. En la actualidad, el mercado común se calcula en una cuarta parte del PIB de los países europeos.

Hoy la especialización sectorial intra-europea se encuentra en una fase de desindustrialización acelerada en los países periféricos . Aunque este proceso aún no se ha completado en la zona euro existe una posibilidad real de volver a las monedas nacionales . Esta medida sino no va acompañada de más transformaciones  lejos de representar la recuperación soberanía monetaria, podría ser solo un acto simbólico pues nuestras economías seguirán dependiendo del área de influencia del gran capital europeo.

Si los países de la periferia europea desean recuperar el control sobre la actividad productiva, sólo podrán hacerlo de manera conjunta y mediante un proceso de ruptura con el modelo de finanzas privado y con un espacio monetario propio y asimétrico.

La salida del euro es una opción política más que económica y puede ser un paso hacia la solución de los graves desequilibrios estructurales de las economías periféricas, que estos no son desequilibrios financieros sino productivos: tenemos una base industrial en declive, un enorme desperdicio de mano de obra y una escandalosa concentración de riqueza y de patrimonio.

El desafío político para salir del euro supera el grado de autonomía de cualquier país dañado por el pacto original del euro. Solo se podrá salir del euro de manera conjunta y mediante un proceso de ruptura con el modelo de finanzas privadas y el actual espacio monetario.

Salir del euro proponiendo una nueva moneda para países con estructuras productivas más o menos similares sería la única alternativa viable, este modelo que permitiría mantener un margen de negociación con las instituciones comunitarias y con el Banco Central Europeo. El objetivo será crear un nuevo bloque político, una nueva institución capaz de crear un modelo de acumulación favorable a los trabajadores.

Así que hay vida más allá del euro y de la Unión Europea …

En ese sentido, es particularmente importante, por sus implicaciones políticas / prácticas para las luchas populares y los movimientos sociales. Es necesario la elaboración un Programa Alternativo al actual Sistema. Para salir de la UE, habrá que apoyar la creación de un Área Euro-mediterránea.

Desde la Plataforma Social Euro-Stop, creemos que las luchas por imponer a la Nacionalización de los sectores estratégicos de la economía son un punto programático serio y constitutivo. Es paso para una acumulación fuerzas que estructure un nuevo movimiento popular y obrero capaz de aplicar otra economía y una nueva configuración geo/política de los pueblos del Mediterráneo.

No tengo miedo de cruzar el límite de lo existente. Entonces, construir el Área Euro-mediterránea podrá desmantelar el miedo a saltar en la oscuridad y debería  impulsar la organización de redes unificadas contra la política de la mala fe, que a menudo es la de los ignorantes.

Para contrarrestar las ambiciones neocoloniales actuales que producen miles y miles de inmigrantes es necesario un proyecto en el que la autodeterminación de los pueblos sea la base de una alianza internacionalista que no se negocia.  Es el internacionalismo de los pueblos contra el globalismo burgués, un globalismo conformado por personas que acusan sistemáticamente al vecino más pobre como la causa de todos los males.

Para terminar, ¿ qué piensa sobre el gobierno actual  italiano, que ha dado algunos pasos tímidos de discontinuidad con el pasado?

El gobierno es muy contradictorio. Ha insinuado la nacionalización de sectores estratégicos como Alitalia. Apoyamos estas nacionalizaciones. Por esta razón, el sábado 20 estaremos en las calles para presionar al gobierno sobre este tema estratégico para la economía italiana.

No nos importa si son de Di Maio o del Movimiento 5 Estrellas.  Exigimos las nacionalizaciones como una medida necesaria para revivir el desarrollo económico de Italia y de su población, que ha estado sometida durante más de veinte años a un neoliberalismo desenfrenado. Además, estamos a favor de la anulación de las restricciones presupuestarias impuestas por Bruselas.

Por otro lado, en el gobierno hay ministros reaccionarios a quienes no les importa las buenas relaciones internacionales. En primer lugar está la Liga con sus políticas racistas y xenófobas.

Otro ejemplo es la participación del Ministro de Economía y Finanzas, Giovanni Tria, en una reunión con otros 14 ministros de finanzas de varios países satélites en Washington convocada por el Secretario de Hacienda de los Estados Unidos, Steven Terner Mnuchin, para discutir medidas contra Venezuela.

Esta reunión fue una injerencia inaceptable en los asuntos internos de Caracas. Giovanni Tria, es la parte oscura del gobierno amarillo-verde que depende directamente del Presidente de la República, Sergio Mattarella, quien está atacando a un país soberano con grandes dificultades y que es víctima de una guerra económica sin cuartel regentada por la primera potencia mundial.

Finalmente, permítame decir que este país no hay oposición. El PD es el primer culpable de todas las leyes privatizadoras y de las concesiones a las multinacionales promovidas por el demócrata Pierluigi Bersani. Tampoco los italianos olvidamos los criminales bombardeos llevados a cabo contra Serbia cuando Massimo D’Alema era jefe del gobierno.

Los líderes del Partido Democrático,  han vendido y destruido a la izquierda italiana y han abierto las puertas del país a la Troika. No tienen conexión con la clase trabajadora. Solo responden a los intereses de ciertos sectores del capital internacional.

Este es un país que actualmente no tiene gobierno ni oposición. La única oposición está en las calles, en unos pocos medios de comunicación independientes, en  sindicatos como USB, en los movimientos sociales y en fuerzas como Poder para el pueblo que intentan dar una perspectiva de cambio.  Una perspectiva que junto con Euro-Stop  sostiene que con la Salida del Euro y de la OTAN hay que crear una suerte de ALBA Euro-Mediterránea. Un proyecto de nacionalización, de desarrollo auto-centrado y de democracia económica socialista.

Nota: *Luciano Vasapollo es : director científico del Centro para la Transformación Económica – Social del sindicato USB; Profesor de Análisis de Datos de Economía Aplicada en la Universidad “Sapienza” de Roma, Rector Delegado para Relaciones Internacionales con Países de América Latina y el Caribe; y profesor en la Universidad de La Habana (Cuba) y en la Universidad “Hermanos Saíz Montes de Oca” de Pinar del Río (Cuba). Además es autor del libro “La venganza de los cerdos”, junto con J.Ariolla, R. Martufi