Por Pepe Escobar , escritor y periodista de Asia Times

La historia en el futuro deberá profundizar en el discurso presidente ruso, Vladimir Putin (del 1 de Marzo del 2018) porque en esta disertación se pueden avizorar los grandes cambios que se están produciendo en Eurasia y en el “gran juego del tablero del ajedrez mundial del siglo XXI”.

Las razones están minuciosamente detalladas en el nuevo libro del analista militar y naval ruso, Andrei Martyanov , “La perdida de la supremacía militar . Una miopía estratégica estadounidense”.

Martyanov está especialmente equipado para esta empresa. Nacido en Baku a principios de la década de 1960, fue oficial naval en la época de la URSS hasta 1990. Se mudó a los EE. UU., a mediados de la década de 1990 y ahora es Director del laboratorio en una empresa aeroespacial. Pertenece a un grupo de especialistas muy escaso en su área: analistas militares / navales especializados tanto en EE. UU. Como en Rusia.

El libro “ La Perdida de la supremacía militar “ va desde citar a Alexis de Tocqueville y la Guerra y la Paz de León Tolstoi hasta analizar los equilibrio de poder durante la era soviética . En efecto, Martyanov rastrea cuidadosamente porque Rusia es la única nación en el planeta “que puede vencer militarmente a los Estados Unidos en una guerra convencional” .  También muestra su preocupación por  “ lo difícil que es llegar a diálogo constructivo entre Rusia y los políticos de Estados Unidos “.

Finalmente lo que Martyanov pone en evidencia es un pensamiento básico de Sun Tzu: “si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cientos de batallas”. En otras palabras, Estados Unidos no conoce sus verdaderas capacidades debido a la arrogancia de un ejercito engreído que se ha inflado por intervenciones cómo la “Tormenta en el Desierto” que derrotó al tristemente adiestrado ejercito de Saddam Hussein.

El complejo industrial, militar y de seguridad de los Estados Unidos se beneficia de un presupuesto anual de aproximadamente 1 billón de dólares estadounidenses. Para justificar semejante gasto han creado una amenaza externa de carácter letal: Rusia. Esa es la razón por la que el complejo industrial-militar no permitirá que el presidente Donald Trump, ni siquiera intente normalizar las relaciones con Rusia.

Sin embargo, ahora el juego es completamente nuevo ya que los EE. UU., se enfrenta a un adversario formidable. De esta manera Martyanov detalla cuidadosamente, las cinco capacidades cruciales de Rusia.

– Comando, control, comunicaciones, computadoras, inteligencia, vigilancia y capacidades de reconocimiento iguales o mejores que los EE. UU.

– Capacidades de guerra electrónica iguales o mejores que los EE. UU.

– Nuevos sistemas de armas iguales o mejores que los EE. UU.

– Sistemas de defensa aérea más rápidos que el poder aéreo de los EE. UU.

– Misiles de crucero subsónicos, supersónicos e hipersónicos de largo alcance que amenazan las bases de Estados Unidos en el mundo y a todo su territorio continental

Entonces … ¿cómo fue que llegamos hasta este punto?

Desmitificar la mitología militar estadounidense

Martyanov sostiene que Rusia, durante toda la primera década del milenio, pasó suficiente tiempo “elaborando ciclos tecnológicos autónomos y localización y fabricación propia “.

Por el contrario, Alemania, que tiene una gran economía desarrollada, ” todavía no puede diseñar y construir un avión de combate desde cero “, mientras que Rusia sí. Alemania “no tiene una industria espacial, y Rusia sí”.

En cuanto a Estados Unidos sus “especialistas en Rusia” nunca vieron venir los avances tecnológicos de la nación eslava; “simplemente no comprenden la enorme diferencia entre los procesos enredados por una economía monetizada y aquellos involucrados en la fabricación de sistemas de control para un avión moderno o un avión de combate de vanguardia”.

Martyanov entrega mucha información de primera mano. Por ejemplo, “Rusia … sin ninguna fanfarria innecesaria, realizó una actualización completa de su poder de disuasión nuclear con submarinos armados con misiles balísticos (SSBN) de última generación de la clase Borey (Proyecto 955 y 955A) …. De este programa muchos “analistas especialistas en Rusia se reían hace diez años. Ahora ya no se ríen más “.

El libro desmitifica la fábula militar estadounidense. Por eso incluye una profunda re-evaluación de la Segunda Guerra Mundial y un re-examen de cómo la Armada soviética terminó  a mediados de la década de 1970 con la brecha tecnológica con la Marina de los EE. UU. incluso cuando “la fuerza marítima soviética estaba diseñada estrictamente como un poder disuasivo. “La Armada soviética, como la marina rusa hoy en día”, fue construida en gran parte con un único propósito: evitar un ataque de la OTAN contra la URSS desde el mar “.

En la era posterior a la URSS, Rusia ha tenido que elaborar una estrategia para contrarrestar el implacable avance hacia el este de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte, una clara violación del acuerdo (verbal) entre George Bush Senior y Mikhail Gorbachev.

Y eso nos lleva al mantra favorito del establishment: la “agresión rusa”. Aunque Rusia “tiene la capacidad para causar un daño mayor a la OTAN”, recuerda Martyanov : “¿por qué Rusia atacaría o dañaría a Europa?,  estos países valen más para Rusia, libres y prósperos de lo que serían en caso de guerra y, teóricamente, subyugados “.

La pesadilla de Brzezinski

El Capítulo 7 del libro, titulado “El fracaso para comprender la re-alineación geopolítica moderna”, nos lleva de vuelta a otro momento de cambia en el juego: el Desfile de la Victoria de 2015 en Moscú, con Putin y el presidente chino Xi Jinping sentados uno al lado del otro, exhibieron gráficamente el peor  escenario de ” El gran tablero de ajedrez” de Zbigniew. Para Brzezinski su peor pesadilla era ver que “las dos naciones eurasiáticas más poderosas declaren su total independencia de la visión estadounidense del mundo”.

Y luego está la campaña de Rusia en Siria; el 7 de octubre de 2015, seis misiles de crucero 3M14 “Kalibr” fueron lanzados en intervalos de cinco segundos desde los pequeños navíos por la Armada rusa en el Mar Caspio, iban dirigidos contra el Daesh en Siria. El portaviones USS Theodore Roosevelt y su grupo de barcos de combate inmediatamente entendieron el mensaje: salieron del Golfo Pérsico en un instante.

Desde entonces, el mensaje ha tomado entidad: el Mediterráneo Oriental, el Mar Negro o “zonas bajo la responsabilidad de la Armada rusa en el Pacífico ” se están convirtiendo en “zonas completamente cerradas para cualquier adversario”.

La lección de la saga Kalibr en el Caspio, escribe Martyanov, es que “por primera vez se demostró este armamento abiertamente, y el mundo tomó nota: el monopolio estadounidense de los símbolos de poder militar se rompió oficialmente”.

Martyanov explica que “tanto en Donbass como en Siria, Rusia desafió el farol geopolítico y militar estadounidense”. No hay duda que la interconexión sirio-ucraniana -que analicé aquí- es la piedra angular de una histeria  “anti-rusa históricamente sin precedentes en los Estados Unidos “.

Así que el balón, como el ofrecido por Putin a Trump en Helsinki, está en la cancha de los Estados Unidos. Sin embargo, lo que Martyanov describe como “una  combinación mortal de ignorancia, arrogancia y desesperación de las élites estadounidenses contemporáneas” no puede subestimarse.

Ya durante su campaña electoral, Trump anunció en múltiples ocasiones que disputaría el (des) orden internacional posterior a la Guerra Fría. Helsinki fue una demostración gráfica que ahora el “drenaje del pantano” que desea realizar Trump se enfrenta a un enorme objeto inamovible, ya que el pantano no tomará prisioneros para preservar su poder de un billón de dólares.

Por el contrario, la diplomacia rusa, como lo reafirmó explícitamente esta semana el propio Putin, es inflexible en cuanto a que “Rusia hará lo posible y lo imposible para evitar una Guerra Fría 2.0”.

Pero, por las dudas, las armas de nueva generación rusa han sido presentadas oficialmente por el Ministerio de Defensa, y algunas de ellas ya están en funcionamiento.

Un Pearl Harbor y un Stalingrado juntos para el imperio

Está claro que el presidente Trump está aplicando las tácticas Kissinger de dividir para dominar, está tratando de reducir la conectividad política y económica de Rusia con los otros dos polos de integración eurasiáticos, China e Irán.

Aún así, el pantano del estado profundo no quiere entender el nuevo panorama como lo atestiguan dos de los pocos estadounidenses que realmente conocen a fondo Rusia : el profesor Stephen Cohen y el profesor John Mearsheimer van a la yugular en sus análisis: “no se puede hacer nada cuando la rusofobia es la ley de esta tierra.

Martyanov describe la actual situación , como “un encuentro militar-tecnológico entre Pearl Harbor y Stalingrado” cuando explica cómo los últimos sistemas de armas rusos tienen derivaciones estratégicas e históricas considerables. La brecha de misiles entre EE. UU., y Rusia es ahora “un abismo tecnológico”. Los rusos tienen misiles balísticos “capaces de trayectorias que inutilizan cualquier tipo de defensa antibalística”.  La llamada “Guerra de las galaxias” de Reagan  y sus derivados son ahora – para usar un Trumpismo- “artefactos obsoletos”.

El Kinzhal, según lo descrito por Martyanov, provocará “un completo cambio en el gran juego geopolítico, estratégico, operacional, táctico y psicológico”. En pocas palabras, “ningún sistema de defensa aérea moderno desplegado hoy por la OTAN puede interceptar ni un solo misil con tales características “.

Esto significa, entre otras cosas, y enfatizar que nunca es suficiente, que todo el Mediterráneo Oriental puede ser cerrado, para no mencionar todo el Golfo Pérsico. Todo esto va más allá de la asimetría militar ; se trata de “la llegada de un paradigma completamente nuevo en la guerra y en la tecnología militar”.

El libro de lectura obligada de Martyanov es un arma de destrucción masiva del Mito Estadounidense, porque a diferencia de Saddam Hussein, el libro demuestra que estas armas realmente existen. Como advirtió Putin hace algunos días. “No nos escucharon entonces”. ¿Estarán escuchando ahora?