Pepe Escobar, periodista de Asia Times

¿Estamos en la era de la ansiedad? ¿ En la era de la estupidez? ¿En la era de la guerra híbrida? ¿O todo lo anterior junto?

A medida que el populismo derechista aprende a usar algoritmos, inteligencia artificial (AI) y convergencia de medios , el Imperio del Caos , en paralelo, está desatando una guerra híbrida y semiótica total.

La Guerra Global contra el Terror (GWOT) de Dick Cheney está de vuelta, con una metástasis; la guerra híbrida.

Hoy algunos pueden argumentar que el Imperio del Caos no tiene aliados; que sólo está rodeada por un surtido de vasallos, marionetas y unas élites “compradoras”, que a veces son reacias a la obediencia.

La política exterior de la administración Trump puede ser fácilmente deconstruida. Parece un cruce entre Los Sopranos y una comedia nocturna de televisión.  El episodio de la designación de Guaidó en Venezuela – organizado por del Departamento de Estado y la CIA – más bien parece un experimento de laboratorio la Corporación Rand.

El crítico cultural Walter Benjamin lo habría llamado “la estetización de la política”,  como lo hicieron los nazis, pero esta vez en una versión de Looney Tunes.

A pesar de las innumerables payasadas de psicópatas ( del tipo John Bolton y Mike Pompeo) hay todavía noticias que sorprenden. El ex diplomático iraní Amir Moussavi ha informado que Trump quiso visitar Teherán pero que su equipo de Relaciones Exteriores lo impidió:  “dos estados europeos, dos países árabes y un estado del sudeste asiático  mediaron para concertar una reunión con la participación de Trump y de su yerno Jared  Kushner”, según Moussavi.

¿Hay alguna manera de explicar esta locura? Un intento sería algo como esto: El ISIS / Daesh pueden haber sido marginados porque por ahora , ya no son útiles, por tanto los Estados Unidos deben luchar contra un “mal” más grande: Teherán. El GWOT ha sido revivido.

Cuando comparamos esta noticia y observamos el reciente conflicto entre India y Pakistán, surge un mensaje político más claro.  Nadie en Paquistán (ni el primer ministro, Imran Kahn, ni su ejército, ni su inteligencia) querían en lanzar un ataque contra India en Cachemira. Pakistán estaba a punto de quedarse sin dinero, y esperaba sortear momentáneamente su crisis con un préstamo de 20 mil millones de dólares de EEUU, Arabia Saudita y el FMI.

Sin embargo, hubo dos ataques terroristas casi simultáneos desde Pakistán: uno contra Irán y otro contra la India, a mediados de febrero. Todavía no se ha descubierto “la pistola humeante”, pero todos los datos hacen pensar que estos ataques pueden haber sido manipulados por una agencia de inteligencia extranjera. La pregunta es: ¿qué estado se beneficiaría de una guerra entre Pakistán e Irán o de una guerra entre Pakistán y la India.

La conclusión es más que obvia. Por las declaraciones de sus personeros sabemos que el Imperio del Caos va a recurrir a las guerras híbridas para evitar “perder el corazón del mundo, Eurasia ”.

¿Cuántos planes híbridos tiene el Imperio del caos?

Lo que se aplica a Eurasia ( el llamado corazón  del mundo por los geopolíticas)  por supuesto, también se aplica al patio trasero.

El caso de Venezuela muestra que el escenario de “todas las opciones están sobre la mesa” ha sido abortado de facto por Rusia. Lo resumió de manera sorprendente Maria Zakharova, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, y luego por el Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov.

En una reunión con el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, y la ministra de Relaciones Exteriores de la India, Sushma Swaraj , los diplomáticos rusos declararon : “Rusia observa de cerca los intentos descarados de EEUU en Venezuela … Esta amenaza hoy está materializando con llevar equipamiento militar y entrenar a mercenarios en las fronteras de Venezuela “.

Lavrov denunció que Washington estaba involucrado en la adquisición de morteros y sistemas de defensa aérea portátiles “en un país del este de Europa, y está acercándolos a Venezuela con una aerolínea de un régimen del espacio post-soviético, obediente de Washington. ”

Hasta ahora el intento de los Estados Unidos de cambiar el régimen en Venezuela no ha tenido éxito.

El plan A, una revolución clásica del color, ha fracasado estrepitosamente, en parte debido a la falta de una inteligencia local más o menos decente.

Plan B era una versión suave del imperialismo humanitario. Quisieron  resucitar el nefasto  proyecto “responsabilidad para proteger” (R2P) probado en Libia, pero también ha  fracasado por el momento . Su falta de éxito se hizo patente cuando el relato estadounidense que atribuía al gobierno venezolano la quema de “los camiones de ayuda humanitaria” fue reconocida como una flagrante mentira nada menos que por el New York Times.

El plan C es una de las nuevas técnicas de la guerra híbrida: los ataques cibernéticos que siguen produciendo apagones en Venezuela. Este plan fue descubierto por WikiLeaks, cuando en el 2014 publicó  un memorándum del Pentágono que hablaba de que “atacar la red eléctrica venezolana puede ser un acontecimiento definitivo” que “probablemente tendría el impacto de galvanizar el malestar público de una manera que ningún grupo de la oposición podría esperar generar”.

El Plan D consiste en tratar de matar de hambre a la población venezolana mediante sanciones adicionales brutalmente letales.(Siria sancionada y Irán sancionado no se derrumbaron)

En el extremo está el Plan E : una acción militar de los Estados Unidos, que Bolton no desea quitar de la mesa.

La aplicaciones de los planes más agresivos podrían dificultar el apoyo de “las élites compradoras” del grupo de Lima. Estas élites tendrían que enfrentarse con un despliegue brutal de la doctrina Monroe, que tiene como verdadero objetivo contener la influencia de China en Latinoamérica y que irremediablemente afectará a los negocios de estas élites.

¿Cúal es el camino hacia el próximo juego de guerra?

Entonces, ¿ qué está pasando ahora con las maniobras del Imperio del caos? Si se sigue la ruta del dinero se podrá comprobar que las élites locales necesitan  ser recompensadas generosamente por el Imperio.  Es el caso de Brasil, donde una guerra híbrida muy sofisticada tuvo éxito.

En 2013, Edward Snowden y WikiLeaks revelaron cómo la NSA estaba espiando al gigante energético brasileño Petrobras y al gobierno de Dilma Rousseff  desde el 2010. Posteriormente, un complejo golpe de estado;  judicial, político, financiero y mediático terminó por alcanzar sus dos objetivos: la destitución de Rousseff en 2016 , y el encarcelamiento de Lula en 2018.

Ahora viene posiblemente la pieza más jugosa del rompecabezas. Se suponía que Petrobras pagaría $ 853 millones a los Estados Unidos por no ir a juicio por los delitos de los que estaba siendo acusada la empresa.

Pero entonces, ¡oh sorpresa! se alcanzó un acuerdo. Este acuerdo establece que la multa será transferida a un fondo brasileño, siempre y cuando Petrobras se comprometa a transmitir información confidencial sobre sus negocios al gobierno de los Estados Unidos.

Mattis: Escribió sobre la guerra híbrida en 2005.

La guerra híbrida contra Brasil, todavía miembro de los BRICS, funcionó a la perfección, pero intentarlo contra una superpotencia nuclear como Rusia es un juego completamente diferente.

Los analistas estadounidenses, en un desvarío intelectual, acusan a Rusia de fabricar guerras híbridas, un concepto realmente inventado en los EEUU.

Aplicado durante la ocupación de Irak está idea hizo metástasis en las revoluciones del colores justificadas por un artículo co-escrito por el ex jefe del Pentágono James “Mad Dog” Mattis en 2005, cuando era teniente general.

En una conferencia reciente sobre la estrategia militar el Jefe del Estado Mayor de Rusia , General Valery Gerasimov, subrayó que las fuerzas armadas rusas deben aumentar su potencial “clásico” y “asimétrico”. En los EEUU esto se interpretó como que Rusia está utilizando técnicas de guerra híbridas de subversión. En su lugar, los estrategas rusos se refieren a estas técnicas como un “enfoque complejo” de una “guerra convencional  de nueva generación”.

La Corporación RAND de Santa Mónica hace mucho que estudia estos nuevos escenarios de guerra. Esta organización dependiente del Pentágono ha estado realizando simulaciones (juegos de guerra de rojos contra azules) desde 1952. La última simulación según el analista de RAND, David Ochmanek , fue un guerra convencional donde el azul representa a EEUU y el rojo representa a Rusia-China.

Para los generales del Imperio del Caos una guerra convencional no es suficiente. Joseph Dunford, General del Estado Mayor Conjunto, ha dicho hace unas semanas en  el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado,  que el Pentágono rechaza una estrategia que impida a EEUU atacar primero con armas nucleares.

Este imitador del demente Dr. Strangeloves ¿cree realmente que los Estados Unidos pueden iniciar una guerra nuclear y salirse con la suya?.

Parece que todos debemos estar alerta para impedir que la “era de la estupidez” termine con una gran explosión.