Wim Dierckxsens y Walter Formento

Introducción:

A la crisis institucional política que recorre al gobierno de los Estados Unidos se suma y combina la crisis económica financiera el estallido de la gran burbuja financiera que se forjó desde enero de 2009 con la estrategia del gobierno de Obama-Clinton y el globalismo financiero en la reserva federal denominado flexibilización cuantitativa (QE),

Este permitió emitir billones de dólares (85 billones/mes, más compra de las deudas basura de los grandes bancos, todo a una tasa del 0%, es decir un auto-regalo) sin respaldo en la economía real, para que estos re-compren sus acciones y suban así su valor financiero y, la adquisición deudas de los grandes bancos para sanearlos, a una tasa 0% para  que los costos fueron pagados por el pueblo de EE.UU. y la empresas de la economía real norteamericana.

A estas dos crisis se suma una tercera que es la crisis en la moneda de reserva internacional- la crisis del petro-dólar – que ha regido la economía mundial desde 1973 hasta hoy. Una moneda de reserva que organizó el intercambio comercial mundial y que hoy entra en crisis porque emerge también la alternativa del patrón oro no como regreso al dólar respaldado en el oro sino en como el oro  respaldo por una canasta multipolar de monedas que incluye al yuan-oro y también al dólar-oro.

Estas grandes crisis se articulan a una crisis integral estructural en el poder mundial, que deja de tener como centro el unipolarismo continentalista centrado en Estados Unidos con sus corporaciones financieras y su complejo industrial militar.

Estas  grandes crisis se producen  en un mundo que ya ha desplazado su eje de producción de la economía real desde EE.UU. hasta China;  del polo angloamericano al Asia Pacífico, del unipolarismo financiero al multipolarismo productivo, del patrón petro-dólar al patrón oro.

Crisis que conmocionan a todos las naciones y pueblos; que conmocionan y reorientan las demandas de alimentos y de energía; que conmocionan las tecnologías de la comunicación y los modos de hacer política, que conmocionan las ideologías y formación de subjetividades , y las teorías del poder. Y que se empieza a poner de manifiesto con el regreso de pueblos y naciones a la movilización y las calles, al debate sobre lo cotidiano, lo nacional y lo internacional.

Es un mundo donde ya se vive el declive de los países centrales y de las potencias centrales. Donde los pueblos y naciones se plantean la confrontación contra minorías elitistas, unas minorías encerradas en los rascacielos de una red de ciudades financieras que multiplican sus beneficios;  el  mundo del 1% de propietarios y ceo´s del poder financiero.

Globalistas vs antiglobalistas: la crisis institucional

El año 2019 comenzó con un cierre parcial de la administración federal de EEUU, que no da visos de solucionarse ya que los demócratas (globalistas) y los republicanos (anti-globalistas) están muy firmes en sus posturas respecto al muro fronterizo con México.

Ante este panorama nada halagüeño , Trump ha amenazado con recurrir a un procedimiento de “emergencia nacional”, mecanismo que le permitiría utilizar fondos militares en la construcción de la barrera fronteriza. Con un mensaje en Twitter Trump insistió en que sin muro Estados Unidos no puede ser  “un país seguro”. “Si no llegamos a un acuerdo, lo más probable es que hago lo que dije que haría”, manifestó en Fox News, en una visita a la colonia McAllen, en la frontera con México. “Tenemos el derecho absoluto de declarar una emergencia nacional, es un problema de seguridad”, argumentó. Sin embargo, este mecanismo que le otorga al presidente poderes extraordinarios acabaría, previsiblemente, en los juzgados, una situación que agravaría aún más la crisis política.

El actual cierre gubernamental fue el más largo de la historia y supera los 21 días del anterior ´shutdown´ producido entre 1995 y 1996 bajo mandato de Bill Clinton. Los cerca de 800.000 funcionarios federales estadounidenses afectados por el cierre gubernamental no reciben sus salarios. Alrededor de 420.000 empleados considerados esenciales han continuado trabajando sin recibir sueldo, mientras otros 380.000 permanecen de licencia, también sin remuneración. Además, distintas agencias han debido suspender algunas de sus funciones a raíz de la falta de recursos. La suspensión de empleados federales le brinda la oportunidad de deshacerse de agencias gubernamentales que gastan no solo mucho dinero sino que además juegan en contra de la agenda del actual presidente.

A Trump no le preocupa la aprobación del Congreso porque quiere desfinanciar aquellas agencias que trabajan contra su agenda, mientras los que trabajan en tareas de seguridad nacional , con personal bien seleccionado desde arriba,  si trabajan cada vez más en función de la agenda presidencial. (Vea Tylor Durden ‘Senior Trump Official’: “I Hope A Long Shutdown Smokes Out The Resistance”, Zero Hedge, 15 de enero de 2019).

En el ínterin los demócratas tampoco se han quedado con los brazos cruzados. Siguen con los preparativos legales que podrían terminar en un proceso de destitución (“impeachment”) del presidente Trump, algo de lo que se habla desde antes que asumiera formalmente la presidencia en noviembre de 2016. La muerte inminente de Ruth Bader Ginsberg por un cáncer muy agudo traerá un cambio en la Corte Suprema de Justicia que hoy está en manos de Trump. Hay incluso rumores (no confirmados) que ya falleció. El tiempo para poder remover a Trump de la presidencia se reduce cada vez más. El New York Times, Washington Post, CNN y también Google, Apple y Facebook conspiran para eliminarlo de una forma u otra de la presidencia.

De acuerdo con información que divulga Mike Adams (Trump To Deputize Millions Of Americans To Round-Up Deep State Traitors, www.silverdoctors.com, 21 de enero de 2019), existe el plan para arrestar a Trump con las manos atadas delante de las cámaras de la CNN para hacer ver al público que es culpable de algo muy grave, aunque “los verdaderos criminales” son los que lo tomarían preso y están orquestando su destitución. Pretenden acusar no sólo a Trump sino también en un segundo movimiento (más complejo y difícil de lograr) implicar al vicepresidente Mike Spence para que, Nancy Pelosi pueda ser impuesta como presidenta y ella pueda nombre a Hillary Clinton como Vicepresidenta. Luego Pelosi renunciaría para dejar el camino libre a Hillary Clinton en la presidencia. Una jugada de estrategias de poder de “país bananero” dirían los intelectuales al servicio del poder financiero.

Pero el tiempo se acorta y su éxito no está aún garantizado. El presidente Trump podría  contratacar  a los globalistas del “Estado profundo” mencionando sus nombres y sus apellidos autorizando la desclasificación de documentos que revelan sus acciones criminales. (de Clinton y Obama entre otros). Según Mike Adams por esta razón  Nancy Pelosi se muestra muy nerviosa al aparecer junto a Trump ante las cámaras.

En otro plan de desestabilización, el multimillonario globalista George Soros ha financiado en 2018 la organización de caravanas migratorias anti-Trump desde Centroamérica. Los fondos de Soros están ligados a los grupos que han encabezado esta supuesta invasión, también llamada “Soros Express”.

Este proyecto ha estado golpeando la frontera entre Estados Unidos y México desafiando la aplicación de la ley de inmigración. En enero de 2019, el grupo llamado Pueblo Sin Fronteras organizó de nuevo una caravana apoyada por la coalición CARA (Family Detention Pro Bono Project, que incluye Catholic Legal Immigration Network (CLIN), el American Immigration Council (AIC), el Centro de Refugiados e Inmigración para Servicios Educativos y Legales (RICELS) y la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración (AILA) . Al menos tres de estos cuatro grupos están financiados por la Open Society Foundation del pro-globalista George Soros.

Las organizaciones mexicanas de Pueblo sin Fronteras junto con el Centro de Dignificación Humana han promovido este año una nueva caravana de migrantes hondureños que ya partió el 15 de enero de 2019 desde San Pedro Sula. La caravana otra vez fue bien divulgada por los medios globalistas como CNN, BBC y Deutsche Welle. En la página web de Pueblo sin Fronteras (www.pueblosinfronteras.org) lanzan llamadas internacionales a la Acción por las Caravanas de Refugiados y del Éxodo Centroamericano. En San Diego el Migrant and Refugee Solidarity Coalition apela por la solidaridad más allá de las fronteras norteamericanas dirigiéndose directamente a las Naciones Unidas y la Cruz Roja.

Lo anterior deja muy claro que el cierre parcial de la administración federal o ´shutdown´ puede dar lugar para acciones en contra del presidente. Para que Trump se imponga, el cierre ha de cumplir al menos con dos requisitos.

El primero , que el pueblo norteamericano sienta efectivamente mayor seguridad en la frontera con México. De acuerdo con los resultados de una encuesta realizada en enero de 2019 por ABC News y Washington Post (medios globalistas que no precisamente están a favor del muro) el apoyo popular para el muro de Trump en la frontera con México alcanzó su mayor ´nivel histórico´ en el momento que el cierre parcial de la administración federal ya llevaba más de dos semanas. Si la oposición al muro en enero del año 2018 fue de 63%, un año después este porcentaje se había reducido a 54% ( Daniel Chaitin, Support for Trump´s Wall reaches all time high:Poll. www.washingtonexaminer.com, 13 de enero de 2019).

Pareciera que Trump está logrando apoyo para que se declare la emergencia nacional a fin de proteger las fronteras nacionales. Su abordaje sobre el tema apela a la ´mayor seguridad´ para la población norteamericana y mide más su lenguaje.

En segundo lugar Trump estaría abocado en conseguir ahorros en el gasto de gobierno para aliviar los impuestos sobre los ingresos de los ciudadanos. Al insistir los demócratas en no aprobar fondos para el muro, Trump está consciente que a la mayoría de los americanos no les preocupa que se cierren una serie de funciones consideradas no esenciales por el gobierno. Un 72% de los votantes republicanos creen que hay una crisis en la frontera sur.  Se podría afirmar que los demócratas no le dejaron otra alternativa al negarse a aprobar el presupuesto para el muro. Al declarar la emergencia nacional (a fin de financiar el muro) su proyecto puede morir en el intento.

Para evitar que la movida se le complique en el Congreso, el presidente podrá declarar que las bandas de tráfico de drogas y armas son organizaciones terroristas que constituyen una amenaza para la seguridad nacional del país. No sería extraño que el presidente busque realizar incluso un referéndum para declarar la emergencia nacional buscando con ello apoyo popular directo para acabar con el ´saqueo´ del gobierno, realizado por agencias no esenciales (para su agenda). En fin, está claro que el año 2019 será un año de crisis política en EEUU.

Las fuerzas anti-globalistas ante la inminente crisis bursátil en EEUU

La crisis financiera global ya está en marcha como hemos señalado en nuestros artículos de diciembre de 2018 (El probable fracaso del proyecto globalista en 2019 y Colapso global y ¿después que?). El impacto será mucho más grande que la crisis de 2008 y 2009.

La crisis será mucho más profunda debido a los excesos de seis años de expansión monetaria programada (QE) que han transformado al Bono del Tesoro de EEUU en un nuevo bono ´subprime´ (bono-basura).

La deuda externa gubernamental de EEUU crece sin ningún control. Alcanzaría los 22 billones (millones de millones) de dólares, aumentando a razón de un billón de dólares al año sin perspectiva de re-pago y en medio de un masivo ´dumping´ a dichos bonos realizado por China, Rusia y también por Japón.

La demanda principal de bonos del Tesoro viene actualmente de la Reserva Federal y de Wall Street, y ya no de China y Japón que están deshaciendo de los mismos. La legitimidad del papel del dólar americano, como moneda de referencia internacional y global, ha sido dañada en tiempos recientes y con la nueva crisis la moneda recibirá su golpe de gracia.

Los grandes e importantes bancos occidentales SiFi (tales como Citygroup, Goldman Sachs, JP Morgan, HSBC, Deutsche Bank, Santander, Banco de Paris, etc.), todos con enormes deudas por haber sido beneficiarias exclusivas del crédito flexibilizado por la Reserva Federal (de Clinton/Obama) a tasas de intereses cero, con el objetivo de comprar su propias acciones hoy se encuentran insolventes y muy vulnerables ante las alzas de las tasas de interés que lleva adelante la Reserva Federal, a partir del triunfo electoral de Trump como presidente.

Si alguno de estos megabancos se hunde, todos se hundirán. Mucho se ha mencionado al Deutsche Bank como el primer banco que podría colapsar al no poder manejar los 50 millones de millones de dólares en derivados (particularmente los Credit Default Swaps o seguros contra el riesgo de impago). Pero también otros bancos de Wall Street, y consorcios como General Electric, corren este mismo riesgo. Los bancos franceses, como el Banco de París (BP-Paribas), podrían quebrar si el ya frágil sistema bancario de Italia colapsa. Los fondos de derivados financieros,como los Credit Default Swaps  ya no alcanzan para protegerse contra las bancarrotas en cascada.

En un eventual próximo escenario de colapso del sistema bancario nacional de Italia y la destrucción de unas cinco corporaciones occidentales (como General Electric) se abrirá nuevamente la discusión en torno a deudas impagables y a las bancarrotas como en 2007.

Pronto también veremos el anuncio de incapacidad de pago de la deuda de unos 10 billones de dólares de los países emergentes. Entonces, los bonos de las corporaciones en Occidente  adquirirán el estatus de bonos basura y  inversionistas institucionales, como los Fondos de Pensiones, se desharán de ellos en forma masiva provocando con toda probabilidad una crisis en cascada de bancarrotas que incluirá también a los grandes bancos.

Esta vez los grandes bancos “SiFi” tampoco podrán ser rescatados por la intervención de los gobiernos ya que son demasiados los que se encuentran insolventes. Por otra parte las deudas gubernamentales de hoy no tienen precedentes en la historia del capitalismo. La reputación global del Bono del Tesoro de EEUU, como tradicional ´puerto seguro´ para  los capitales, está hoy en grave entredicho.

El petro-dólar ( utilizado desde 1973 por todos los países al comprar petróleo) ha perdido mucho terreno. Son Rusia y China quienes tienen cada vez más el control sobre el mercado de la energía fósil (petroleo-y-gas). El Petro-Yuan-Oro está desplazando al Petro-Dólar-Papel.

En este contexto de una crisis monetaria surge la necesidad de un nuevo sistema de pago que brinde mayor seguridad como el oro o los certificados de oro. Este sistema podría ser el paso decisivo para el regreso del patrón oro en el comercio mundial, tal como China y los países de las Nuevas Rutas de Seda lo han proyectado. Esta opción está en oposición al proyecto de lanzar una moneda mundial manejada por los globalistas y sus corporaciones a lo que nos referimos en los artículos pasados .

Los grandes bancos globalistas en Occidente han perdido poder en los últimos años. Con el Brexit, los bancos globalistas de la City de Londres (HSBC, Lloyds, Barclays, etc.) han perdido el ´control financiero´ sobre la Unión Europea) Por otra parte la elección del presidente Trump abrió un frente antiglobalista en los propios EEUU y en contra de los bancos globalistas que  hicieron caer en 2008 el Lehman Brothers/Citygroup.

Con su política hacia el interés nacional (America First) la administración Trump empezó a dejar de jugar el papel de gendarme del mundo . Su retiro de Siria, de la península de Corea y la reducción del apoyo a la OTAN (el brazo armado de las fuerzas globalistas) son claros ejemplos de ello. A nivel de liderazgo, los globalistas han perdido incluso la figura de Rothschild que ya partió de este mundo. Jim Willie considera uno de los capitanes globalistas de nivel medio no tienen la fuerza para imponer su agenda al mundo. Mientras tanto China, junto a otros países que integran el proyecto de Las Nuevas Rutas de Seda, se posicionan mejor para presentar el Nuevo Sistema Monetario Internacional. Las increíbles reservas en oro y plata que China, Rusia, la India, con otros países de la Ruta de Seda han acumulado en los últimos diez años, son  ventajas significativas para respaldar un nuevo patrón oro.

¿Es posible adoptar el patrón oro a nivel mundial?

Con la introducción del Petro-Yuan-Oro se ha creado la base para realizar el pago de petróleo y otras materias primas con oro ( se pagarán con Certificados de Oro respaldados por ese metal). China lanzó estos certificados para sus compras de petróleo en la región del Golfo y para Irán y Rusia es muy importante des-dolarizar su comercio de petróleo ante las sanciones impuestas por EEUU .

El patrón oro continuaría dando pasos en la sustitución de las reservas internacionales en dólares . Esto implicará la eliminación progresiva (por dumping) de los Bonos del Tesoro en el Mercado.

El paso final del proceso será la adopción de monedas respaldadas por oro. Este paso tendrá sus complicaciones ya que acabaría con el dinero-emitido-sin-respaldo desde 2009, método por el cual la economía se ha refugiado en la última década . En otras palabras,  el patrón oro tendrá mucha oposición de las fuerzas e intereses globalistas que han usufructuado de esta emisión-sin-respaldo en Occidente de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo entre otros.

Es un hecho que la transición al patrón oro tendrá mayor probabilidad de lograrse en el Oriente ya que han avanzado en el proceso. A partir de la ampliación de las Rutas de Seda, el patrón oro aparecerán en  más plataformas que operan  fuera del dólar. Este es la medicina lógica para protegerse de un Sistema Monetario tóxico, basado en endeudamiento progresivo. Conforme el tiempo pasa y la crisis se acentúa, si ciertos países de Occidente aplican sanciones a naciones que operan fuera del ámbito del dólar, estas sanciones serán más bien el estímulo para aceptar el patrón oro y dejar el oro fuera de los intercambios comerciales.

¿Es posible superar crisis económicas bajo el patrón oro?

Podemos afirmar que la desaparición del dinero creado de la nada (la contracción monetaria) después de un período de expansión monetaria conlleva a la crisis económica, aunque no sea su causa directa. Con el patrón oro puro (sin banco central y sin certificados de oro, más allá de la existencia real de oro) no habría semejante inestabilidad monetaria.

El punto no es el crecimiento de dinero como tal sino el de dinero sin respaldo.

El dinero sin respaldo (money out of thin air) es creado por los bancos centrales que lo prestan a los bancos comerciales a tasas muy bajas de interés y este dinero sin respaldo es “multiplicado” a su vez por los bancos comerciales al mantener solo una pequeña fracción de los depósitos respaldando los préstamos otorgados a terceros (préstamos de reserva monetaria). (Frank Shostak, Boom-Bust Cycles, Easy Money, And The Gold Standard, Mises Wire, 5 de enero de 2019).

Un incremento en la oferta monetaria sin respaldo genera una plataforma de actividades no-productivas que NO generan riqueza nueva, provocando más bien la transferencia de riqueza quienes sí generan riqueza hacia aquellos actores que no la generan. De esta manera se debilita el proceso de creación de riqueza cada vez más. Conforme la proporción de las actividades no-productivas aumentan- a costa de las actividades productiva- la rentabilidad de las empresas tiende a la baja y aumenta la capacidad de impago de las mismas a la banca.

Los préstamos bancarios tienden así a la baja y esto a su vez afecta la oferta de dinero. Una vez que el dinero (sin respaldo) ha sido re-pagado al banco comercial ese dinero desaparece de la economía porque no hubo un depósito previo a quien debía  re-embolsarlo. Otro tanto sucede si el banco central retira el dinero al recibirlo de vuelta por los préstamos a tasas de interés casi cero. Esta contracción monetaria reduce las inversiones no-productivas.

Con la expansión monetaria había crédito barato abundante que los consorcios usaron para la compra de sus propias acciones a fin de aumentar su precio y obtener así elevadas ganancias ficticias. Con la contracción monetaria se reduce el crédito y se torna más costoso a la vez, reduciendo la generación de ganancias ficticias al bajar el precio de las acciones.

En contraste con la expansión monetaria ( donde rige el “patrón-papel”) con la introducción del patrón oro puro, el aumento en la oferta monetaria se produce por un aumento en la oferta de oro como respaldo. En este caso no se intercambian papeles por riqueza real sino riqueza por riqueza.

Ahora este mecanismo es diferente al intercambiar Certificados de oro que son Notas no respaldadas 100% por el oro. En este caso hay riesgo de descontrol en la creación de dinero sin respaldo pero nunca en la magnitud que existente  desde los años setenta del siglo pasado cuando Estados Unidos abandonó el respaldo en oro del dólar.

En otras palabras las crisis cíclicas por la oferta descontrolada de dinero-sin-respaldo serán permanentes si no se cambia el sistema monetario basado en el dólar sin respaldo. La gran pregunta es si habrá un nuevo ciclo productivo después de la gran crisis que al parecer ya se ha iniciado.

¿Habrá un Nuevo Ciclo Productivo después de la gran crisis?

Las presiones para mantener el dólar como moneda de referencia son grandes sobre todo entre los Continentalistas unipolares (políticamente el estamento de poder financiero del Partido Republicano) en EEUU pero no así entre los Globalistas unipolares (el estamento financiero del Partido Demócrata). Con solo saber esto podemos inferir que los primeros tienen todas las de perder.

Los globalistas quieren acabar con el dólar como moneda de referencia internacional y sustituirla por un nuevo Sistema Monetario basado en una moneda  fuera de todo control de las naciones, incluso fuera del control de EEUU . El control los tendría el Banco Central de todos los Bancos Centrales, el BIS, que ellos dominan.

En cambio, el multipolarismo que viene del Asia-Pacífico, pretende sustituir la moneda del dólar-sin-respaldo, por el patrón oro. Oriente coincide en el abandono del monopolio del dólar como moneda de referencia global, pero se confrontan con los globalistas unipolares  cuando se trata de que sistema monetario alternativo se debe implementar.

Los Continentalistas de EE.UU. no harán jamás una alianza para crear un nuevo sistema monetario mundial con los Globalistas. Por ello es más probable que hasta Trump (que tiene una alianza táctica con los Continentalistas en el partido republicano) opte por una alianza con Oriente ( junto con los Continentalistas de la Unión Europea) antes de ceder ante a las presiones de los Globalistas de Londres y Nueva York.

De producirse una gran batalla por el nuevo sistema monetario internacional,  podemos esperar en Estados Unidos  un conflicto abierto . De alguna manera  los globalistas podrían quedar aislados en esta disputa y tienen grandes posibilidades de perder esta batalla. Más  si Trump continua en el gobierno de EEUU.

Una vez que se produzca otro gran colapso financiero debería haber una nueva ronda de expansión monetaria con la expectativa de reiniciar un nuevo ciclo productivo que impulse a la economía real. Históricamente esto ha sido así.

Sin embargo , la pregunta es si esto sucederá  esta vez, especialmente ahora que hay un endeudamiento sin precedentes en la historia del capitalismo. Como hemos visto, el dinero creado-de-la-nada está basado en una pirámide de endeudamientos que cada vez se torna más improductivo (y hasta contra-productivo) de manera que NO estimula la economía real , más bien la reduce y contrae.

En nuestro libro “El capital frente a su declive” (DEI 2018) hemos señalado que la fuga del capital hacia el ámbito improductivo y contra-productivo se produjo precisamente por el hecho que en el ámbito productivo la tasa de ganancia no tiene más posibilidades de aumentar. En otras palabras estamos en el punto crítico de un sistema capitalista que se juega su propia continuidad .

La coyuntura de los chalecos amarillos

La lucha de los “chalecos amarillos” tienen un impacto que va más allá de Francia y lo que ocurra tendrá una importancia crucial , a corto, medio y largo plazo,  para el surgimiento de un movimiento emancipatorio en contra de la plutocracia financiera. Su victoria o su derrota nos afectará a todos.

El abandono de la clase trabajadora (obrera o Pueblo) como sujeto histórico se remonta al surgimiento del pensamiento post-marxiano / post-modernista en los años 70, con protagonistas como Ernesto Laclau y su negación de las narrativas históricas.

El argumenta que la clase trabajadora ya no es el sujeto histórico sugiere que una gama de grupos de interés (feminismo, antirracismo, ambientalismo, etc.) pueden, a través de un liderazgo “moral e intelectual” (en oposición a un liderazgo “político”) combinarse para constituirse en sujeto de cambio.

En realidad, la pérdida la solidez de la clase obrera , disuelta en una multitud de antagonismos parece encaminada a destruir la solidaridad entre trabajadores. Lo que  promocionan los partidarios de Laclau  es un pluralismo de intereses sociales y culturales, ninguno de los cuales tiene ni poder político, ni  voluntad de desafiar el “statu quo del capitalismo”. Esta manera de pensar más bien parece un suicidio político que a un combate político de las grandes mayorías populares.( según documenta Susan Roberts en  ¿Regresa el sujeto histórico con los chalecos amarillos? www.kritica.info)

La protesta de los chalecos amarillos en Francia es una respuesta a una versión de democracia cada vez más “desocializada” y al poder de las élites, que gobiernan con  figuras como Macron. Lo que comenzó como una protesta contra el aumento del impuesto sobre el combustible es ahora mucho más complejo y estructural. Alentados por la solidaridad generalizada, los trabajadores exigen el fin del elitismo y la corrupción del gobierno, y notifican que la clase trabajadora NO quiere migajas. ´Los de abajo´ vuelven a ser sujeto político en un momento de crisis estructural del sistema capitalista.  Es decir, en una coyuntura potencialmente revolucionaria para todas las clases, para todos los pueblos y naciones victimas del sistema.