La izquierda española institucional se ha olvidado del capitalismo. Del poder injusto y cruel de los capitalistas que condicionan a la Unión Europea, mandan el Banco Central Europeo y el FMI,

Carlos Martínez, politólogo

Las últimas elecciones autonómicas andaluzas, han abierto el conflicto interno en el seno de las izquierdas. Sobre todo en el PSOE que es donde hay más discusión interna y núcleos de posible debate como son las agrupaciones locales que solo cerró Franco, a pesar de sus evidentes limitaciones. Incluso siendo este partido prisionero de una o dos cúpulas.

En el PSOE en realidad hay dos cúpulas, la oficial de Pedro Sánchez, más la de Felipe González que hoy representa Susana Díaz y que es la voz del sistema y de la corona en el PSOE ( no vaya ser que se escore a la izquierda). Ahora esta cúpula le está plantando cara a un desarbolado Pedro Sánchez, al que le faltan ideas. Está acorralado por PP-Cs-Torra-Podemos y un Felipismo-Susanismo que sin pudor ni vergüenza le achacan los malos resultados.

Un Pedro Sánchez que incapaz de derogar la ley mordaza y la reforma laboral, puede conducir a una derrota sin paliativos al conjunto de las izquierdas si no planta cara. En el colmo de la cara dura y de falta de autocrítica el Comité Director del PSOE-Andalucía acabó echando la culpa de su derrota a Sánchez, obviando el desprestigio que al PSOE-A causado por su red clientelar, sus miles de cargos de libre designación, sin preparación, experiencia, ideología, ni oficio.

Los ERES, las corrupciones en subvenciones, las fundaciones corruptas y las “IDEAs” inútiles y despilfarradoras tamponan todo lo bueno que fue el PSOE-A en materias muy sensibles como la mujer o la sanidad, ahora tocada. El PSOE va a ser abierto en canal por los herederos de Felipe González. Les da igual. Ellos cumplen su misión con tal de mantener el “consenso constitucional” es decir el compadreo entre la Corona-PP-Ciudadanos con los poderes financieros y las grandes fortunas.

IU también sufre sus crisis en silencio. El silencio de quienes no consienten disidencias. Alberto Garzón, Maillo y otros dirigentes han sacrificado a IU en su beneficio y en beneficio de Podemos y del populismo “de izquierdas”. Ya es imposible reconstruir una fuerza similar a IU, está sufre una sangría sin precedentes o bien una “podemización” que disgusta y rebela a muchas y muchos de sus militantes.

Además las propuestas de cambio de sociedad son prácticamente la nada . Un “populismo” sin internacionalismo es engañoso y no frenará jamás a las derechas. En sólo en la nación, no se puede. Será una víctima más del neoliberalismo. Por otro lado las tentaciones de una reconstrucción comunista solo nos llevan a más melancolía.

En Podemos nunca el debate ha sido su fuerte. Los círculos no funcionan en su mayoría y los inventos de plagiar o sustituir a los sindicatos de clase languidecen o solo han multiplicado con distintas camisetas la precedencia de sus inscritos favorenciendo la aparición de supuestos espacios “unitarios”.

Podemos sólo tiene inscritos, por cierto muchos de ellos de facto que se han convertido a simples curiosos inscritos por Internet. Un partido del cambio, un partido que afirma partir del 15M no puede ser una cúpula central y unas cúpulas territoriales que organizan y dirigen sin preguntar o con las cartas marcadas. Hay personas muy válidas en Podemos, pero Podemos en Andalucía no ha servido para frenar al populismo de extrema derecha.

Y el PSOE tiene su responsabilidad, pero el batacazo de Adelante Andalucía, es de responsabilidad propia. Además Podemos debe entender y asumir que si otros son sujeto de críticas, ellos también. La derecha española respeta las opiniones de los demás, pero en demasiadas ocasiones Podemos tampoco.

La izquierda española institucional se ha olvidado del capitalismo. Del poder injusto y cruel de los capitalistas que condicionan a la Unión Europea, mandan el Banco Central Europeo y el FMI, ha olvidado denunciar a un capitalismo que domina la economía global impidiendo la democracia con su chantaje y su amenaza de descapitalizar y empobrecer a quien intente simplemente controlarlos o subirles los impuestos. El capitalismo es el mal que nos corroe, genera el cambio climático con su modelo suicida e insostenible de producción y condena al hambre a más de medio mundo.

Pero es que el capitalismo posee muchas fórmulas de dominio y propiciar el enfrentamiento entre pobres, entre los obreros, es una de ellas. Engañar a pobres propiciando populismos anti políticos de extrema derecha que insultan al enemigo de izquierdas, pero que nunca critican al capital, a la propiedad, a las clases poseedoras no es más que una artimaña comunicacional.

El capitalismo está fomentando en todo el mundo un populismo ramplón, machista, ultra-conservador y ultra nacionalista que le facilita las cosas y le permite destruir cualquier atisbo de cambio y de liberación social. Hoy es el ultraconsevadurismo machista que representan Trup, Bolsonaro o fenómenos como VOX, el lepenismo o los gobiernos polaco y húngaro, entre otros, pasando por Macri o Salvini. Si la alternativa a todo esto es algo tipo M5 Estrellas, para el capital ya es el triunfo total.

El problema es que las izquierdas institucionales no venden ni un alfiler porque no se atreven a denunciar a una Unión Europea de los mercaderes. Por eso hay que articular, no sólo la resistencia, sino una alternativa con renovados bríos.

Con el postmodernismo nos han derrotado de antemano. La lucha de clases es algo real. Solo el camino del Socialismo puede generar ilusión: Sanders, Alexandria Ocazio y Corbyn nos enseñan, al menos a comenzar a andar.