Pepe Escobar, periodista de Asia Times

Comencemos con la cuestión esencial para explicar la reunión en París del presidente chino Xi Jinping y tres pesos pesados de la UE: el presidente francés Emmanuel Macron, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente de la Comisión Europea (CE) Jean-Claude Juncker.

Por muy imperfectas que puedan ser estas cifras, el crecimiento económico de los últimos 10 años – después de la crisis financiera de 2008 en Occidente- da cuenta de una historia esclarecedora.

Crecimiento de China: 139%. Crecimiento de la India: 96%. El crecimiento de Estados Unidos: 34%. Crecimiento de la UE: un 2% negativo .

Los principales medios de comunicación franceses, controlados por un grupo de oligarcas , trataron de montar una narrativa afirmando que Macron “impuso” esta reunión, de cuatro líderes políticos, para presionar a Xi de tal manera que “aclarará ” una ambigüedad china en relación con los Nuevos Caminos de Seda , o Iniciativa del Cinturón y la Carretera (BRI).

Como he escrito anteriormente , hace poco el Consejo Europeo calificó a China como un “rival sistémico” además de ser un “competidor económico que busca el liderazgo tecnológico”. Más de alguien podría traducirlo de la siguiente manera: China es una amenaza para los valores y las norma europeas.

Sin embargo, Xi acababa de llegar de Roma, donde el gobierno populista, euroescéptico de la Lega y 5 Estrellas logró que una nación del G7 firmara una asociación con el BRI, provocando una enorme preocupación y miedo entre los atlantistas.

Entonces, al final, ¿obtuvieron algo de la canciller Angela Merkel las elites francesas que se oponen a lo que llaman la globalización China ?

La realpolitik de Merkel se impuso. La canciller destacó que el BRI era un proyecto importante : “ nosotros, como europeos, queremos desempeñar un papel activo y eso debe tener cierta reciprocidad, todavía discutimos un poco sobre su alcance. Pero estamos estudiando el proyecto y lo vemos como una oportunidad importante de interacción e interdependencia “.

Merkel estaba esencialmente retransmitiendo la posición de las élites empresariales alemanas: como potencia comercial, el futuro de Alemania está en los negocios con Asia, especialmente con China.

Entonces, en lugar de demonizar a Roma, en la práctica, Berlín eventualmente se embarcará en el mismo camino. Después de todo, Duisburg, en el valle del Ruhr, ya es el principal terminal BRI , de facto, en el norte de Europa.

Xi y sus socios de la UE no dejaron de enfatizar la importancia del multilateralismo.

La reunión escenificó un evidente contraste con la narrativa del gobierno de Trump que ha afirmado que la República Popular China es una amenaza y que el BRI es producto de la “vanidad china”.

Juncker incluso trató de desactivar la llamada tensión “sistémica”: “Entendemos que a China no le gusta la expresión ‘rivales’, pero es un cumplido que describe ambiciones compartidas “.

Por su parte Xi recordó a los líderes de la UE lo obvio; China continuará “abriéndose”, ya que en 40 años logró lo que Europa consiguió a lo largo de toda la revolución industrial.

¿ Una Nueva Ruta de la Seda en el espacio aéreo ?

En el frente de Macron, más que una Nueva Ruta de la Seda, parece no oponerse a una New Silk Air.

De hecho, aparte de la Boeing, nadie levantó la voz para oponerse a la compra de 300 aviones de la Airbus por parte de China por una cifra que supera los 30 mil millones de euros. Y esto solo es el comienzo, porque Beijing utilizará la tecnología Airbus para mejorar su aviación en el marco de Made in China 2025.

Por lo tanto, es posible que París no se haya convertido, como Roma, en un socio oficial de New Silk Roads, al menos no todavía. Pero las conversaciones han sido bastante reveladoras, en tres frentes.

1) Énfasis por un multilateralismo “fuerte y eficiente”. Esta no es precisamente la retórica del Trumpismo

2) Acción común con Beijing sobre el cambio climático y la biodiversidad.

3) Asociación económico-comercial que respete los intereses mutuos. Esto es, de hecho, la política oficial de New Silk Roads (BRI) desde su principio, en 2013.

Por tanto, cuando comparamos las estrategias de Roma y París, Xi ha salido ganando.

Como era de esperar, Merkel tuvo cuidado de protegerse: “El triángulo entre la UE, China y los Estados Unidos es muy importante. Sin Estados Unidos, no podremos tener “multilateralismo “. Al mismo tiempo, subrayó: “la guerra comercial entre Estados Unidos y China está golpeando la economía alemana”.

En cuanto Macron (un líder obsesionado con presentarse como el salvador de la UE) no pudo evitar ir detrás de la diplomacia de Roma.

Según un acólito de Macron: “Existe el mal hábito europeo de tener 28 políticas diferentes, con países que compiten entre sí para atraer inversiones. Necesitamos hablar con una voz común si queremos existir. Hay que tener el mismo enfoque en el tema 5G y evitar 28 decisiones diferentes “.

El Gran Premio 5G de Mónaco

El caso de Mónaco es también revelador . El principado está ávido de engullir el mercado chino de turismo de lujo en rápido crecimiento. Esto explica por qué Mónaco ya ha firmado un acuerdo con Huawei para cubrir completamente la nación con 5G antes de finales de 2019.

París, por cierto, no ha descartado el uso de equipos Huawei. Y como guinda del pastel, ¿adivine qué ciudad eligió Huawei para presentar globalmente su nueva serie de teléfonos inteligentes P30? París por supuesto.

Sin embargo, no hay que equivocarse. Para Beijing, en términos de relaciones comerciales y económicas, Berlín es mucho más importante que París. Pero estos tres grandes, Berlín, París y Roma, tienen significativos papeles que desempeñar.

Una Nueva Ruta de la Seda que vuelve a conectar a Italia, después de medio milenio, acelerará la integración euroasiática y a largo plazo podría influir en la Unión Económica de Eurasia (EAEU) y en la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO).

Las empresas de la UE, y no los políticos eurócratas , están empezando a darse cuenta que Europa no puede permitirse el lujo de convertirse en un campo de batalla en una Guerra Fría 2.0 entre los EEUU y Rusia.

Muchos empresarios se están dado cuenta que Europa no puede ser un rehén de Washington, víctima de sus caprichos comerciales y de su total menosprecio por el derecho internacional. Por ejemplo, dos recientes acontecimientos preocupan de sobremanera a los europeos: la ruptura del acuerdo nuclear con Irán y el reconocimiento de los Altos del Golan ocupados por Israel.

No es de extrañar que, de forma lenta pero segura, la UE está cambiando sus prioridades hacia el Este, incluso llegando a acuerdos con su “rival sistémico”.