Richard Greeman, escritor y activista de los derechos humanos

El martes 5 de febrero, mientras el gobierno de Macron, en la Asamblea Nacional, promovía sus nuevas leyes represivas contra las manifestaciones, el movimiento de los Chalecos Amarillos se sumaban a los sindicatos ( por primera vez) en una “huelga general” en toda Francia.

En el preciso momento en que la cámara baja votaba la implementación de las leyes propuestas por Macron , diseñadas especialmente para reprimir las manifestaciones públicas, decenas de miles de ciudadanos salieron a las calles para manifestarse contra un gobierno autoritario y neoliberal.

Las demandas van desde mejores salarios, jubilación dignas, restauración de servicios públicos, impuestos equitativos, fin de la brutalidad policial, hasta la dimisión de Macron y la instauración de una democracia participativa.

Impávido a las quejas de un pueblo indignado, Macron no ha tenido más remedio que legislar con nuevas medidas represivas para suprimir la libre expresión. El recurso a la represión abierta sólo servirá para desacreditar un gobierno que no ha sido capaz de entender a un movimiento social espontáneo.

Las impopulares medidas represivas serán inevitablemente contraproducentes para el Presidente . Los franceses son extremadamente celosos de sus libertades y , la arrogancia monárquica de Macron solo puede recordarles cómo sus antepasados ​​procedieron contra Luis XVI.

Los chalecos amarillos, que han sido un doloroso aguijón en el costado de Macron, ahora manifiestan junto con los sindicatos franceses, a quienes todos creían domesticados. Esta convergencia se produjo en respuesta a una “huelga general” llamada por la CGT y el sindicato Solidaridades. Por primera la poderosa CGT invitan a participar a “cualquier chaleco amarillo que quisiera ir a la huelga”.

La confluencia se ha efectuado a pesar de una anterior hostilidad de la CGT hacia los Chalecos Amarillos y del rechazo de este movimiento social autónomo a las estructuras institucionales de los partidos y los sindicatos ( los Chalecos Amarillos temen, con razón, que los políticos y los sindicatos traten de cooptarlos o venderlos).

Un día de acción y convergencia.

Para sorpresa de ambas partes y pese a ser una “primera cita”, la huelga salió muy bien. Si la alianza Rojo-Amarillo continúa fortaleciéndose (y todo indica que así será), Francia probablemente se volverá ingobernable y las clases dominantes se enfrentarán a una fuerte resistencia .

Lo que vendrá a continuación es un escenario repleto de posibilidades. Los franceses, con una larga historia de revoluciones, han mostrado su capacidad para construir grandes acuerdos sociales y políticos.

La huelga comenzó exactamente a la medianoche cuando una multitud ruidosa bloqueó el gigantesco mercado de productos Rungis (que reemplazó a Les Halles, el legendario “Vientre de París”), cortando el ingreso de productos a la capital.

Los chalecos amarillos entre las banderas rojas de la CGT instalaron las barricadas. En las primeras horas también se bloqueo el aeropuerto de Nantes, la Universidad de ese ciudad, los peajes de Toulouse y de Grenoble.

Se realizaron demostraciones en al menos 160 localidades, todas diferentes en tamaño y con diverso proceder porque las manifestaciones fueron en su mayoría improvisadas. Se logró detener la actividad de los puertos de Le Harvre, Rouen y Caen. En Estrasburgo y en Lyon se llenaron las calles. En Marsella, una marcha de los chalecos amarillos convergió con la CGT en la Bolsa de Valores, agregando a los objetivos del movimiento la lucha contra el capital financiero.

En París, en lugar de la habitual pacífica marcha sindical, los huelguistas de la CGT invadieron el elegante barrio de la Orilla Derecha del Sena (El territorio de Paris, que ha sido disputado por los chalecos amarillos). Luego realizaron una improvisada reunión provocando un gigantesco atasco que desconcertó a la policía. (2)

Aquí en Montpellier, como en otras partes de Francia, la multitud era muy grande, pero no más grande que las demostraciones de los chalecos amarillos. La diferencia es que este martes los manifestantes eran en gran parte afiliados a los sindicatos.

Por otra parte, después de semanas de gasear a manifestantes pacíficos, esta vez la actitud policial fue extremadamente discreta. Las redes mostraron a un Gendarme explicando a los manifestantes que no tenían “nada en contra de ellos” y que su familia apoyaba el movimiento, pero que ellos estaban obligados a obedecer (la Gendarmería es un servicio militarizado ). Los chalecos amarillos respondieron que “tampoco tenían nada en contra de los gendarmes” (3).

Cuando llegué al punto de reunión, los altavoces de la CGT emitían un largo y aburrido discurso. Luego, llegó un contingente de este sindicato, muchos de los cuales llevaban chalecos amarillos con los emblemas rojos de la CGT. Esta identidad “dual” subraya la naturalidad de una convergencia entre dos movimientos de la clase trabajadora, que tienen a los mismos enemigos y objetivos económicos casi idénticos.

Al igual que los activistas de la CGT Roja-Amarilla, casi todos los chalecos amarillos ya han personalizado su atuendo, inscribiendo lemas como: “El mismo combate”, “¡Macron Dimensión !” “Abajo el capitalismo” y el muy popular “Necesitamos un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” .

En Montpellier, al frente de la columna, después de la bandera de la CGT, marcharon los chalecos amarillos cantando en voz alta. Me decepcionó un poco su baja participación y que no fraternizaran con la gente del Sindicato.Pero como alguien recordó este fue “un primer paso muy importante”.

¿Quiénes son los chalecos amarillos?

Desde el 17 de noviembre de 2018, el movimiento de los chalecos amarillos (auto organizado) ha mantenido una fuerte presión sobre el régimen neoliberal de Macron, con protestas diarias en las rotondas y manifestaciones semanales en decenas de ciudades.

El movimiento está compuesto por franceses de clase media baja y media, cuyas vidas han empeorado con las políticas neoliberales. En su mayoría son personas que luchan por llegar a fin de mes y están cansadas de ser ignoradas y humilladas por las élites.

En noviembre pasado, empezaron a apagar sus televisores, a salir de sus casas, a reunirse en las rotondas y en los peajes como una manera de empoderarse, en lugar de estar aislados e indefensos. De este modo, humanizaron estos “lugares” pues la actual civilización automovilística, ha despojado a sus pueblos de oficinas postales, policlínicas, panaderías, cafés, obligándolos a pasar dos horas al día para ir al trabajo.

Procedentes de muchos y diferentes orígenes, los chalecos amarillos optaron sabiamente por dejar de lado sus diferencias políticas y preferencias de partido, evitando argumentos inútiles para concentrarse en la lucha que los une. En las Asambleas cada participante habla por sí mismo y se alterna los géneros para mantener la paridad.

Con el tiempo han estado refinando lentamente sus objetivos y tácticas, descubriendo cómo organizarse y al mismo tiempo como conservar la autonomía. Después de más de dos meses, delegados de 75 Asambleas se reunieron en la ciudad de Commercy (Lorena) en la primera “Asamblea de Asambleas” .

Esta reunión emitió un Manifiesto que declara que “el movimiento es democrático, igualitario y antirracista” ( abajo va el texto completo).El manifiesto ya ha obtenido la aprobación en casi todo el país, así que ahora está surgiendo una federación de Asambleas con objetivos comunes.

Sorprendentemente, la rebelión de los chalecos amarillos ha persistido semana tras semana a pesar de una brutal represión policial, que incluye miles de lesionados (algunas graves), varias muertes y miles de arrestos de gente pacífica.

El movimiento se mantiene pese a que constantemente es vilipendiado por el gobierno y por los medios de comunicación. Se les ha tratado de fascistas, terroristas violentos, “una mafia llena de odio” (Macron), etc. Sin embargo, según las últimas encuestas, el 77% de los franceses piensan que las protestas están “justificadas” (frente al 74% de enero).

Macron que ha hecho algunas aparentes concesiones ha declarado desdeñosamente que “nunca” se rendiría ante una mafia ingobernable. Sin embargo, su gobierno se vio obligado a rescindir el impuesto sobre el combustible diesel (que originalmente hizo cristalizar el movimiento) y ha prometer un aumento en el salario mínimo y una reducción de los impuestos a los jubilados (estos dos últimos anuncios resultaron ser otro engaño de Macron).

Estas victorias, ganadas por un movimiento autónomo, que se niega a tener líderes o a negociar, ha avergonzado al movimiento obrero francés y en particular a la “militante” CGT. La CGT (Confederación General del Trabajo, históricamente alineada con el Partido Comunista Francés) ha tenido recientemente un estruendoso fracaso. En la primavera pasada, después de meses de las huelgas no pudo impedir la implementación de las “reformas” neoliberales de Macron, que eliminaron muchos de los beneficios ganados por los trabajadores durante las grandes luchas del pasado. (4)

Los huelguistas regresaron al trabajo, el pasado septiembre, con la cola entre las piernas. Ante este vacío de oposición activa, emergieron espontáneamente los Chalecos Amarillos y se extendieron por todo el país con espectaculares tácticas de acción directa.

Muchos miembros del sindicato, disgustados con sus líderes, se unieron al nuevo movimiento desde el principio. Los chalecos amarillos se organizaron a través de las páginas de Facebook, se socializaron en las rotondas y se convirtieron en un movimiento social autónomo.

Han defendido sus propias demandas y las reivindicaciones de las trabajadoras pobres, desempleadas, madres solteras y jubiladas . Organizaron espontáneamente la desobediencia civil masiva, oponiéndose con éxito al programa económico de Macron, que le quita a los pobres para darle a los ricos (de cuyas blancas y suaves manos teóricamente “goteará” la riqueza).

La CGT

La respuesta inmediata a los chalecos amarillos por parte de la CGT y su líder, el impecable Philippe Martínez” alias Bigote (elegido por ser un “tipo duro”) fue la sospecha y la hostilidad (“¿fascistas pequeñoburgueses?”). “Bigote Martínez” y otros burócratas del sindicato vieron a los chalecos amarillos como competidores, y por lo tanto como una amenaza a su propio estatus hegemónico como representantes oficiales de los trabajadores, especialmente después de las “concesiones” de Macron.

Incluso, después del impactante informe sobre la violencia policial desatada por el gobierno contra la manifestación del tercer sábado de los Chalecos amarillos, la CGT firmó una Declaración de NO solidaridad con los manifestantes heridos y arrestados. En cambio firmó un documento que apelaba a la Paz Social con el gobierno de Macron… porque el gobierno era presuntamente el representante de un “orden republicano pacífico”. (5)

Muchos describieron esta reunión como una “traición”. La camarilla de negociadores profesionales del movimiento laboral habían aceptado la invitación de Macron a “reanudar el diálogo social” es decir, estaba invitándolos  a sentarse juntos  para negociar los derechos de los trabajadores.

La promesa de lealtad de los líderes sindicales a la bandera neoliberal cayó muy mal en las filas sindicales. Y así, al día siguiente, Martínez y los demás líderes sindicales giraron como el viento y comenzaron a actuar como militantes . Rápidamente el 14 de diciembre hicieron una manifestación autorizada. Las demandas de los líderes sindicales eran las mismas exigencias económicas de los chalecos amarillos.

El evento esperaba ser una demostración de poder, un desafío de liderazgo, y fue planeado para el viernes, no para el sábado, el día de las demostraciones de los Chalecos Amarillos (el único día libre para muchos que son trabajadores pequeñas empresas, que no tienen derecho a huelga).

Las manifestaciones sindicales del viernes 14 de diciembre fueron pequeñas en comparación con los actos de los Chalecos amarillos que se efectuó el día sábado, por lo tanto la táctica de la burocracia sindical fracasó.

Cuando la CGT convocó a una “huelga general” el 5 de febrero esta convocatoria parecía la repetición de la misma estratagema, pero el gesto representaba algo diferente: una urgente necesidad de convergencia.

La gente ha estado exigiendo durante más de dos meses que debemos encontrarnos porque tenemos demandas comunes. No hay ninguna razón por la que no marchemos juntos. Lo importante es coincidir en un primer día de acción.

Los chalecos amarillos, dada su amplia y variada composición social, naturalmente se han centrado en los problemas que la gente tienen en común . Sus reivindicaciones son las de las personas que trabajan y luchan por llegar a fin de mes.

El movimiento combate los altos precios, los impuestos injustos y la disminución de los servicios sociales.Dirigen su ira contra él gobierno, los medios de comunicación y la elite política. Y aunque a menudo denuncian al “capitalismo”, como grupo social no tienen una relación directa con la gran industria y las finanzas.

Sin embargo, una cosa está clara, el amplio movimiento popular de los chalecos amarillos no puede tener éxito sin la participación activa de los trabajadores organizados de Francia. ¿Porque no?; una huelga general indefinida con ocupaciones de lugares de trabajo y espacios públicos como en 1968.

¿La apertura del capítulo dos en el movimiento?

Más alentador que “Bigote Martínez”, Cécile Gondar-Lalanne, del Sindicato Solidaridades – que ha apoyado a los chalecos amarillos desde el principio – declaró: “si hoy funciona, debemos seguir adelante para construir un movimiento común ”.

Para este observador, si se desarrolla una convergencia de los Rojos con los Amarillos, se podría liberar un gran poder popular y revolucionario; el mayor que hayamos visto en nuestra historia reciente.

Los chalecos amarillos, que están compuestos por gente común de provincias, cuentan no solo con el apoyo de la gran mayoría de los franceses, también ha logrado colocar al gobierno contra la pared durante trece semanas. Y no muestran signos de ceder.

Por su parte los Rojos, es decir, los trabajadores organizados, tienen el poder de paralizar las principales industrias, el transporte, la energía y todos los servicios públicos como lo hicieron en 1936 y 1968.

Unidos, los Rojos y los Amarillos tienen el potencial de cambiar el sistema, y ​​muchos de los chalecos amarillos comparten la idea de subvertirlo. El cambio de sistema no está en la agenda de Martínez y de otros burócratas sindicales, cuyo estatus social, como el de los miembros de la Asamblea Nacional, depende de su papel como “representantes” oficiales dentro del sistema existente.

Dada la presión desde abajo, Martínez no tiene más remedio que jugar hoy a la “convergencia”, pero su objetivo sigue siendo imponerse sobre movimiento y así asegurar su estatus oficial como representante de los trabajadores. Esto es precisamente lo que los chalecos amarillos han temido desde el principio. Probablemente los inspiradores de este movimiento basado en la autonomía, recuerdan el oscuro papel desempeñado por la CGT que puso fin a la huelga general que arrinconó al régimen de De Gaulle en 1968.

Por lo tanto, la convergencia Rojo-Amarillo se está llevando a cabo en un contexto conflictivo que enfrenta la disciplina vertical (de la CGT y de otras organizaciones laborales) en contra de la auto-organización innovadora y horizontal de los Chalecos amarillos.

Los Chalecos Amarillos, orgullosamente autónomos.

La presencia, observada en Montpellier (y en los videos del evento del 5 de febrero ) de manifestantes con insignias rojas de la CGT en sus chalecos amarillos, ya es más que significativa. El hecho de que estos activistas Rojo-Amarillos se atrevan a mostrar abiertamente su independencia dentro de la cultura de la CGT es un signo de grietas que se abren en esa estructura burocrática.

Otro dato importante; la convergencia se está desarrollando desde abajo, a través del entendimiento mutuo. Un miembro de la CGT que ha participado en las manifestaciones de los sábados nos ha dicho: “hay muchos empleados que quieren ir a la huelga, pese a que trabajan en pequeñas empresas, ellos entienden que el problema es el gran capital “.

En París, un grupo de chalecos amarillos repartieron miles de volantes que mostraba un brazo rojo y un brazo amarillos unidos. Él volante decía : “Hoy puede ser el comienzo del Capítulo Dos de nuestro movimiento. ¡Todos debemos converger!”

Los trabajadores del ferrocarril en la línea París-Este comparten esta esperanza: “La CGT siempre ha sido un sindicato de lucha, estamos del lado del trabajo, no del capital. Antes de tomar una posición definitiva sobre los chalecos amarillos, tuvimos que esperar que este movimiento aclarara su perspectiva. Sus demandas son atractivas, bastante izquierdistas. Este movimiento ha evolucionado en el plano ideológico, los chalecos amarillos se han vuelto conscientes a través de la lucha. Es hora de converger, de unirnos ”.

La autoeducación de los chalecos amarillos en acción.

Con el tiempo, los objetivos de los chalecos amarillos se han profundizado, como lo demuestra las reivindicaciones progresistas de una declaración de fines de enero de 2018, (reproducido más abajo) aprobada por una “Asamblea de Asambleas” a la que asistieron unos 100 grupos locales diferentes.

Los Chalecos Amarillos eligen a sus representantes (siempre una mujer y un hombre) con mandatos limitados y sujetos al cambio inmediato, en el caso que no cumplan con el mandato de su asamblea (método utilizado por La Comuna de París de 1871).

La Declaración de Commercy define sus objetivos como “dignidad”, “fin de la desigualdad”, “servicios públicos gratuitos”, “mejores salarios”, jubilaciones justas, etc., y además exigen gravar a los súper -ricos para financiar estas reivindicaciones. Exigen ,también, la reestructuración de Francia con una Democracia participativa a través de Referéndums. Al mismo tiempo, en respuesta a Macron, a los medios de comunicación y los grupos de extrema derecha , su Declaración afirma: “no somos racistas, ni sexistas, ni homófonos, nos enorgullece nuestras diferencias. Queremos construir una sociedad basada en la solidaridad ”.

Aunque la Declaración no es un programa vinculante, expresa un consenso y ha sido adoptada rápidamente por muchos grupos locales en todo el territorio. De hecho, se está preparando una segunda Asamblea, que reunirá a muchos más grupos.

El sitio de investigación Médiapart envió a dos reporteros a la Asamblea de Asambleas y filmó sus debates. Los vídeos con docenas de chalecos amarillos locales, nos da una visión cómo grupos diversos interactúan y toman decisiones: es un largo proceso donde predomina la paciencia, el respeto, la tolerancia y la autoeducación consciente.

Según Mediapart en las asambleas cada individuo trae parte de la verdad y con el debate se va construyendo el consenso. ( cuando no lo logran dejan de lado el tema hasta que estén de acuerdo). El ambiente es de confianza, camaradería y escucha activa. Las intervenciones son cortas y al punto. Al ver el video, me sorprendió el contraste entre el discurso de los ciudadanos y el de dos sociólogos. Estos académicos, bien intencionados, tendían a hablar sobre los demás, agregando muy poco.

Los chalecos amarillos locales, independientemente de sus niveles de educación, han aprendido a expresarse en público de manera sucinta, y algunos se han vuelto bastante elocuentes. Ligados por la lucha común, aunando sus conocimientos, están aprovechando la “ inteligencia colectiva ”, pensada por los psicólogos sociales.

También se divierten y ríen mucho. Por ejemplo, aquí en Montpellier, el primer informe sobre la agenda de la Asamblea General del domingo pasado fue sobre la cuestión de cómo maldecir e insultar a las “fuerzas del orden”. El relator leyó una lista completa de insultos que fue hilarante e instructiva. Finalmente propuso una lista políticamente correcta, y su informe fue aprobado. Este sábado nos vamos a manifestar usando máscaras, para burlarnos de las leyes liberticidas del gobierno que criminalizan las manifestaciones .

El trono de Macron es inestable

En cuanto a Macron, su popularidad ronda el 22% gracias a su inflexible ortodoxia neoliberal, al uso metódico de la violencia y su manera despectiva de hablar a la ciudadanía. Hay que comparar este dato con la aprobación que obtienen los chalecos amarillos; está se sitúa en el 77%.

Los franceses odian ser tomados por idiotas, y Macron se transformó en “el enemigo” cuando declaró que el pueblo francés “ había perdido el gusto por el esfuerzo”, en un momento que más de la mitad de la población se está rompiendo las espaldas para sobrevivir.

La última estratagema de Macron es el “Gran debate”, una farsa de relaciones públicas diseñada para contrarrestar los cuadernos de reivindicaciones de los chalecos amarillos. (una imitación a los Cahiers de Doléances de la Revolución de 1789).

El “Gran Debate” consiste en un conjunto de reuniones entre Macron, o uno de sus ministros, con los alcaldes. Este proceso es difícilmente democrático considerando que una gran cantidad de alcaldes son herramientas de los intereses inmobiliarios locales y de las mafias políticas. No obstante, como algunos alcaldes son honestos en el primer “Debate” televisado, el alcalde que hizo uso de la palabra criticó a Macron y su manejo de la crisis. Ahora las preguntas se filtran de antemano. ¿A quién cree Macron que está engañando?

Curiosamente, los intelectuales y filósofos franceses, que ocupan un espacio privilegiado en los medios de comunicación, se han volcado en contra los Chalecos Amarillos. Si no me equivoco, sólo han tomado en serio su defensa: el popular filósofo Michel Onfray, el historiador y antropólogo Emmanuel Todd y el sociólogo y filósofo Frederic Lordon.

Estos intelectuales continúan con la tradición de Voltaire, Zola y Sartre en el siglo 21. En nuestra época los intelectuales mediatizados (al igual que las estrellas de cine), los políticos y los líderes laborales se han convertido en parte integral de la llamada “la clase política”.

Mientras tanto, Macron está viajando por el extranjero para eludir una crisis intratable en casa. Por su parte los medios de comunicación mantienen su negocio habitual informando profusamente acerca del Gran Debate y silenciando las manifestaciones de los Chalecos Amarillos, con pobre recuento semanal qué sólo habla número de manifestantes, número de arrestos y de autos quemados.

Supongo que, como niños pequeños asustados, las élites francesas piensan que si ocultan las manifestaciones de un pueblo enojado, estos actos desaparecerá. Estamos a la espera de los próximos Actos . ¿Vendrá el Capítulo Dos?

APÉNDICE:

Declaración de la primera Asamblea de Asambleas

Nosotros, los chalecos amarillos de las rotondas, de las plazas, de las asambleas, mítines y manifestaciones, nos hemos reunido el 26 y 27 de enero de 2019, como una “Asamblea de Asambleas”, que reúne a cien delegaciones, en respuesta a una llamada de los chalecos amarillos de Commercy.

El 17 de noviembre, desde la aldea más pequeña del mundo rural hasta la ciudad más grande, nos hemos alzado contra esta sociedad profundamente violenta, injusta e intolerable. ¡No nos dejaremos avasallar !

Nos estamos rebelando contra el alto costo de la vida, la precariedad y la pobreza. Solo queremos vivir con dignidad con nuestros seres queridos, nuestras familias y nuestros hijos.

Es inaceptable que 26 multimillonarios posean tanto como la mitad de la humanidad. ¡Compartamos la riqueza y no la pobreza! ¡Acabemos con la desigualdad social!

Exigimos un aumento inmediato de salarios, subsidios y pensiones; se debe garantizar de manera incondicional el derecho a la vivienda, a la salud , a la educación y a los servicios públicos gratuitos para todos.

Por todos estos derechos nos estamos organizando , ocupando rotondas, realizando acciones y manifestando. ¿Y cómo ha respondido el gobierno?

Con la represión, el desprecio, la denigración. Hemos tenido muertos y miles de heridos, por el uso de armas de fuego que mutilan, ciegan y lesionan . Más de 1.000 personas han sido detenidas arbitrariamente y sentenciadas. Y ahora se aprueba una nueva ley para evitar que nos manifestemos.

Condenamos toda violencia contra los manifestantes, sea de la policía o de bandas violentas. ¡Nada de esto nos detendrá! Manifestarse es un derecho fundamental. Hay que poner fin a la impunidad de la policía. ¡Amnistía para todas las víctimas de la represión!.

Es un sucio truco el llamado gran Debate Nacional. Es sólo una campaña de propaganda del gobierno que manipula nuestro deseo de debatir y decidir! La verdadera democracia, es como la practicamos en nuestras asambleas, en las rotondas. No está ni en la televisión ni en las falsas mesas redondas organizadas por Macron.

Después de habernos insultado y tratarnos como menos que nada, ahora Macron nos señala como una mafia fascista y xenófoba. Somos todo lo contrario: ni racistas, ni sexistas, ni homofóbicos. Estamos orgullosos de unirnos en nuestras diferencias. Queremos construir una sociedad basada en la solidaridad.

Nos fortalece la diversidad de nuestras discusiones. En este momento, cientos de asambleas se están desarrollando y proponiendo sus propias demandas. Queremos una democracia real con justicia social y fiscal, con mejores condiciones de trabajo, con justicia ecológica y climática, y con el fin de toda discriminación.

Entre los reivindicaciones y las propuestas estratégicas más debatidas por nuestras asambleas se encuentran: la erradicación de la pobreza en todas sus formas, la transformación de las instituciones (referendos de iniciativa ciudadana, asamblea constituyente, la abolición de los privilegios de los funcionarios electos …), la transición ecológica ( fin a la injusticia energética, y la contaminación industrial …), la igualdad para todos, independientemente de su origen y características (personas con discapacidad, igualdad entre hombres y mujeres, fin de la segregación de los barrios populares, del mundo rural y de los inmigrantes)

Nosotros, los chalecos amarillos, invitamos a todos a unirse con sus propios medios y habilidades. Continuaremos con los actos de protesta, con las ocupaciones de las rotondas y los bloqueos. Participaremos en la huelga del 5 de febrero.

Solicitamos se formen comités en los lugares de trabajo, en las escuelas y en todas partes para construir juntos una huelga desde abajo hacia arriba.

¡ Todos tenemos que escribir la historia! No te quedes solo, únete a nosotros!

¡Organicémonos de manera democrática, autónoma e independiente!

Esta Asamblea de Asambleas es un paso importante que nos permite discutir nuestras demandas y nuestros formas de acción. ¡Federemos las Asambleas para transformar la sociedad!

Instamos a todos los chalecos amarillos a que difundan esta convocatoria.

Firma esta Declaración y envíela a : assembledesassemblees@gmail.com

No dudes en discutir y formular propuestas para las próximas “Asamblea de Asambleas”, que estamos preparando ahora mismo.

¡Abajo Macron! ¡ El poder para el pueblo y por el pueblo!

Notas:

↩ www.leparisien.fr

↩ Información del sitio web de periodismo de investigación, Médiapart. En sus páginas el departamento de justicia de Macron recientemente intentó realizar una búsqueda de personas, escandalizando a los libertarios. www.mediapart.fr

↩ francais.rt.com

↩ Por favor vea: Richard Greeman «Las huelgas espontáneas de maestros barren los estados conservadores de los Estados Unidos. Las huelgas francesas permanecen estancadas ”   divergences.be

↩ www.revolutionpermanente.fr