Por el editor jefe de la revista The Saker

En un reciente artículo el economista estadounidense Paul Craig Roberts, nos hizo preguntas directas e importantes.

Esta es la parte relevante del artículo (por favor, asegúrese de leer el artículo completo para entender porque Paul Craig Roberts está planteando este tema crucial):

Andrei Martyanov (cuyo libro analice en mi sitio web) defendió recientemente a Putin, de mi afirmación que es un líder demasiado pasivo frente a los ataques occidentales . https://russia-insider.com/en/russia-playing-long-game-no-room-instant-gratification-strategies-super-patriots/ri24561 

Aunque reitero que aplaudo a Martyanov y The Saker por su trabajo,  debo manifestar mis diferencias respecto a este tema; cuando Rusia acepta insultos y provocaciones de Estados Unidos  puede estar alentando a quienes creen que la única alternativa será la rendición de los rusos o la guerra.

Las preguntas que hago a Martyanov, a The Saker, a Putin y al  gobierno ruso son:

 ¿Cuánto tiempo funcionará poner la otra mejilla? ¿ Permitirá a tu oponente neutralizar tus ventajas militares en un enfrentamiento?

¿Si pones la otra mejilla puedes perder el apoyo de la población patriota por no defender el honor del país?

¿Finalmente si sigues poniendo la otra mejilla esta política te obligará a una guerra nuclear o a la sumisión?

Creo que Martyanov y The Saker estarán de acuerdo que estas preguntas son válidas.

Primero permítanme decir de inmediato que creo que esta pregunta es válida, incluso crucial. Es una pregunta con la que he estado luchando durante varios años y que todavía me mantiene despierto por la noche. Además creo que esta pregunta debería plantearse con más frecuencia, especialmente por aquellos que se preocupan por la paz y se oponen al imperialismo en todas sus formas y estoy agradecido con Paul Craig Roberts por haberla planteado.

En segundo lugar, teniendo en cuenta la maldad que campea en gran parte de la blogósfera quiero dejar constancia que tengo un gran respeto por Paul Craig Roberts, especialmente por su notable honestidad y coraje intelectual.

A veces puede que no esté de acuerdo con todo lo que escribe Paul Craig Roberts, pero nunca olvido que definitivamente es un verdadero patriota estadounidense y un verdadero amigo de Rusia. Lo considero un aliado en mis propios combates.

Habiendo aclarado esto, permítanme pasar a la pregunta de Paul Craig Roberts.

Primero, comenzaré cuestionando la premisa de la pregunta y preguntaré si es verdad que Rusia tiene una política internacional de “poner la otra mejilla”.

En mi opinión, es una suposición errónea. Por un lado, Rusia no tiene una política exterior “A”, sino varias políticas muy diferentes para diferentes países y situaciones. No las mencionaré aquí todas, pero señalaré dos importantes conflictos en el escenario internacional: Siria y Ucrania.

Son conflictos radicalmente diferentes con características profundamente diferentes:

Riesgo directo de la superpotencia confrontación entre Rusia y los estados UNIDOS No (sólo indirecta)
El riesgo de un local de incidentes se conviertan en una escala completa y la guerra nuclear Alta Muy bajo
La proximidad a la frontera rusa No
La fuerza abrumadora ventaja NOSOTROS/CENTCOM/OTAN Militar ruso
Presencia de una gran población rusa No
(Ruso) mandato Popular para el uso de la fuerza si es necesario Apoyo pero con cautela (no es un cheque en blanco) Fuerte (en el caso de los rusos contra-ataque para guardar Novorussia)
Riesgo de políticos resoplo si Rusia se ve obligado a escalar o intervenir Limited (la UE tiene más o menos aceptado que Rusia está en Siria, e incluso los estados unidos e Israel) Muy alto (en la UE)
La intervención rusa justificable en virtud del derecho internacional Sí, evidentemente Sí, pero no de la auto-evidentemente
Las principales consecuencias económicas y sociales (para Rusia) desde el conflicto del resultado No
Es Rusia presionado por el tiempo para resolver este conflicto? No No

Como se puede ver – de 10 características – los conflictos en Ucrania y Siria tienen solo uno en común: que Rusia no está presionada por el tiempo para resolverlos. De hecho, yo diría que en ambos conflictos el tiempo es una ventaja muy importante para Rusia (nótese, que por ningún motivo estoy diciendo que para las poblaciones de Ucrania y de Siria es lo mismo que para Rusia. Para la gente de Ucrania y Siria cada día que pasa es una pesadilla).

Otras característica importante es el riesgo que el conflicto se intensifique y se convierta en una confrontación directa de superpotencias a gran escala; un conflicto que podría fácilmente convertirse en una guerra nuclear. Esto es muy poco probable en Ucrania y posible en Siria.

¿Por qué?

Basta con mirar los enfrentamientos actuales que tienen lugar en los dos países: en Ucrania, los “novorrusianos” están advirtiendo que hay una gran concentración militar de los Ukronazi cerca de Mariupol ; en Siria, la Armada y las Fuerzas Aeroespaciales Rusas están listas para hundir barcos de las fuerzas navales estadounidenses (USN) si se les da la orden.

¿Son estas las diferencias?

Para aclararlo, creo que necesitamos ver la postura rusa en estos dos conflictos por separado.

Siria

He escrito mucho sobre la postura rusa en Siria y, por tanto, solo proporcionaré aquí un breve resumen.

El conflicto en Siria coloca muy cerca a las fuerzas rusas y a las estadounidenses. Además, la fuerza de tarea militar rusa en Siria es muy pequeña y no puede resistir un ataque  combinado de los Estados Unidos, la CENTCOM y la OTAN. Si son atacados, los rusos tendrán que usar rápidamente sus misiles de crucero de largo alcance que están basados en Rusia.

¿Qué hará Estados Unidos si eso sucede?

No hay ninguna motivo para creer que la parte estadounidense reaccione de manera  racional (o incluso proporcionalmente) si se destruyen bases o barcos estadounidenses con un contraataque ruso: la presión política para “dar una lección a los rusos”, para mostrar que “tiene los mejores militares de la historia” (y todo el resto de las tonterías típicas de los Estados Unidos) harán que Trump demuestre que él es un “Mega Presidente”.

Las élites actuales de Estados Unidos no sólo son “incapaces de aceptar acuerdos”, sino que también son ignorantes y arrogantes; también tienen un inmenso sentido de auto-justificación, una ideología mesiánica y una creencia religiosa en la total impunidad.

Suponer que EE. UU., es un “actor racional” sería altamente ilógico y, en el caso de una posible guerra nuclear, completamente irresponsable.

Vladimir Putin fue elegido para proteger y preservar los intereses del pueblo ruso y, no los intereses del pueblo de Ucrania o de Siria. Primero y ante todo, su principal obligación es proteger a Rusia y eso significa que debe hacer todo lo posible para evitar una confrontación de superpotencias en la que el pueblo de Rusia sufrirá inmensamente.

He apoyado totalmente la decisión rusa de intervenir en Siria, pero he estado muy preocupado por los peligros inherentes a tal operación desde el día uno. Hasta ahora, creo que los rusos han hecho un trabajo excelente: han salvado al pueblo sirio desde la pesadilla de Takfiri, han hecho posible que el gobierno sirio sobreviva y libere a la mayoría de su pueblo, y han derrotado por completo los planes A, B, C, D, etc., de los ya dos (bastante incompetentes ) gobiernos de los Estados Unidos.

Hasta ahora, la intervención rusa en Siria es un éxito asombroso. Es también la razón por la cual los estadounidenses están tan desesperados por cualquier cosa que parezca una “derrota” para la “nación más importante de la historia”, “tierra de los libres, el hogar de los valientes” y bla, bla, bla .

Habrá que agregar que para que esta operación se convierta en un verdadero éxito, Rusia debe hacer todo lo que esté a su alcance para aumentar el coste potencial de una intervención de los anglo-sionistas, al tiempo que debe impedir las “recompensas políticas” de un ataque estadounidense/israelí.

Yo no llamaría a esto “poner la otra mejilla”, sino que se trata de “un golpe que absorbe otro golpe” (especialmente cuando los “golpes” son ineficaces hasta el punto de ser casi simbólicos) o también una “acción militar sostenida hasta que los oponentes se queden sin respirar, mientras vas cambiando la situación sobre el terreno “. Solo hay que comparar la situación en Siria de hace 2 años y preguntarse: ¿quién está ganando ?

La única conclusión posible es que – al menos hasta ahora – la política rusa hacia Siria ha sido un éxito inmenso. Ahora veamos el conflicto en Ucrania

Ucrania

Aquí, debo confesar estoy mucho más dudoso. En primer lugar, aunque entiendo que ha sido una decisión fácil , debo admitir que todavía me pregunto si fue correcto reconocer a la junta de neonazi que llegó al poder en Kiev.

¿Por qué el Kremlin accedió a tratar con ellos cuando llegaron al poder como resultado de un violento golpe de estado, ejecutado por un pequeño número de extremistas, y de paso, violentando abiertamente un acuerdo firmado el día anterior?

Si en la UE las esvásticas están prohibidas legalmente y también los “libros revisionistas de la historia” (detienen a quienes las escriben!); ¿Cómo es que un régimen neonazi que llegó al poder mediante la violencia fue reconocido instantáneamente por occidente ? Bueno, sabemos que el Imperio anglo-sionista es “el no va más” de la hipocresía, pero el reconocimiento de esta banda de matones corruptos y llenos de odio hacia Rusia plantea preguntas muy inquietantes.

Finalmente, ¿cuán difícil fue para los rusos ver que el único resultado posible de un golpe en Kiev era una guerra civil? Después de todo, si yo pude predecir la guerra civil en Ucrania (usando solo fuentes abiertas), es seguro que la comunidad de inteligencia Rusa, que es altamente competente, había llegado a las mismas conclusiones meses o años antes que este periodista!

Entonces, ¿por qué el Kremlin reconoció un régimen que comenzaría inmediatamente una sangrienta guerra civil? De nuevo, preguntas inquietantes.

Aún así, no cuestionare al Kremlin ya que Putin, y sus asesores, han tenido mucha información al tomar sus decisiones, incluso mirando el conflicto en retrospectiva. Sin embargo, me molesta la falta de sanciones económicas rusas contra Ucrania, especialmente frente a una inagotable cantidad de provocaciones y agresiones por parte de la Junta Ucraniana.

Parece que después de los actos de piratería de los Ukronazis en el Mar de Azov, los rusos finalmente han decidido que ya es suficiente y, que los Ukros deben pagar un alto precio (en términos económicos) por sus actos de sabotaje.

Sin embargo parece poco y muy tarde. ¿Qué se necesita para que realmente Rusia responda con seriedad? ¿Tal vez, un sangriento ataque terrorista Ukronazi en Rusia?

Ahora, tras el asesinato de Alexandr Zakharchenko, un número cada vez mayor de políticos y figuras públicas rusas piden que Rusia reconozca a las Repúblicas Independientes del Donbass (LNR y DNR). Francamente, estoy de acuerdo con esto. Ya es suficiente. Especialmente porque no hay nadie con quien negociar en Kiev , y no lo habrá en un futuro previsible.

Además, la Junta en el poder tiene que pagar por sus constantes provocaciones y creo que Rusia debería imponer severas sanciones económicas a los líderes Ukronazis y a la propia Ucrania. Solo hay que tomar en cuenta estos dos datos:

–  El FSB ruso (cuyos investigadores están en Donetsk) ha declarado que los servicios secretos ucranianos (USB) está detrás del asesinato de Alexandr Zakharchenko

–  Rusia es el mayor inversor económico en Ucrania

¿Tiene esto sentido?

En cuanto a los Acuerdos de Minsk, que de todos modos nacieron muertos, los Ukronazis han demostrado con palabras y hechos que no tienen intención alguna de implementarlos. Entiendo que los que toman las decisiones en el Kremlin también se dan cuenta de eso y que su objetivo no es esperar y esperar que los Ukros comiencen a implementar estos Acuerdos, sino usar estos Acuerdos como un “gancho” para seguir debilitando lentamente el régimen en Kiev .

Del mismo modo, veo que hay una ventaja al no reconocer a la Republicas del Donbass (LNR / DNR): al igual que los Estados Unidos crearon un movimiento anti-ruso en Ucrania, los rusos han creado un movimiento anti-Ucronazi en el Donbass. Sin embargo, creo que esta estrategia ha dejado de ser útil y que la protección de la gente del Donbass debería considerarse más importante que el debilitamiento del régimen neonazi en Kiev.

¿Tiene esto sentido?

Si, cuando los militares rusos intervinieron en el Donbass (como lo hicieron en Crimea) no habían partidarios de los Ukros, de la OTAN, de la UE o de los EE.UU.

El Donbass no es Siria y aquí los rusos tienen una abrumadora ventaja militar.

Es por eso , que en términos militares, todo el “entorno” de Rusia atiborrado de bases militares de Estados Unidos / OTAN es totalmente absurdo. Lo mismo vale para las peticiones bálticas y polacas para albergar bases estadounidenses y de la OTAN en su territorio. Los conflictos modernos de las superpotencias realmente no tendrán líneas de frente o retaguardia. Se librarán en toda la profundidad del teatro de la guerra.

Al colocar las bases de Estados Unidos / OTAN tan cerca de Rusia, el Imperio solo hace que los “sistemas de armas” rusos pueden atacarlos durante más tiempo, con  más potencia de fuego y con más contundencia. Todo este asunto del “cerco” es una tontería ideológica típica de los Neo-con.

Una vez que los rusos deciden hundirlo cualquier  barco de la marina estadounidense (USN) que navega hacia el Mar Negro, debe saber que su tiempo de supervivencia se puede medir en pocos minutos … . Lo mismo ocurre con el Golfo Pérsico, que por cierto es un lugar terriblemente inseguro para las naves de la USN.

No solo el Ejercito de los Ukronazis dejarán de funcionar como una fuerza de combate entre 24 o 36 horas (aunque la mayoría de sus hombres sobrevivirán, pero como apenas sub-unidades de combate , porque las verdaderas unidades del ejército de los Ukros dejarán de existir)… y claro,  la OTAN no estará en posición, ni en tiempo para intervenir.

No hay riesgo de escalada en el Donbass, especialmente una de carácter nuclear. Sin embargo, a diferencia de Siria, cualquier intervención rusa abierta en Donbass tendrá consecuencias políticas en Europa: los pequeños y tímidos pasos que los líderes de la UE han tomado para adoptar algún tipo de política exterior independiente (pienso en North Stream 2, por ejemplo) será aplastado inmediatamente por el coro de la histeria rusofóbica de los regímenes de Europa del Este.

A decir verdad, hasta ahora la política rusa de enviar equipos de especialistas a Ucrania (Voentorg) ha sido muy exitosa. Los rusos lograron derrotar al Ukronazis sin su intervención directa ( alguna excepción menor fue un par de operaciones especiales para crear zona de exclusión aérea en el Donbass).

El problema es que con Poroshenko siendo tan impopular y Ucrania convirtiéndose en un estado fallido (lo que es de verdad desde hace bastante tiempo) la Junta podría decidir atacar de nuevo con (al menos en el papel) una fuerza militar re-organizada, re-entrenada y re-equipada. Y si vuelven a perder ante los novorussianos – lo que probablemente ocurrirá –  entonces Kiev tendrá que aceptar que sus derrotas auto-infligidas no son producto de la intervención rusa.

Finalmente, como he escrito en el pasado, el gran problema es que los Anglo-sionistas corren poco riesgo al decir a sus representantes Ukronazi que ataquen a Novorussia. Oh, seguro, muchos ucranianos morirán, pero a los anglo-sionistas no les importa, y si los Ukronazis son lo suficientemente capaces como para forzar una intervención militar rusa, entonces el Imperio ganaría políticamente. El único escenario difícil para el Imperio sería que las fuerzas de las Repúblicas del Donbass (LNR / DNR) derrotaran a los Urkos por tercera vez, y esto ocurriera nuevamente sin ninguna intervención rusa abierta, lo cual hoy es una posibilidad .

Desde el punto de vista ruso, una intervención abierta en el Donbass sería muy costosa en términos políticos y económicos. Sin embargo, creo que no es una situación del “todo o nada”.

Rusia no tiene que elegir entre no hacer nada o enviar sus tanques a Kiev. Rusia tiene la opción de apretar los tornillos en Kiev sin exagerar. Por lo menos, Rusia debería implementar sanciones económicas. El Kremlin también podría decirle al régimen de Kiev que hay líneas rojas (incluidos los ataques terroristas en Novorossia, Crimea o en cualquier lugar de Rusia),y que estas líneas no deben cruzarse pues los rusos no se mantendrán al margen de las provocaciones  de los Ukronazi.

Para concluir con este tema, diré que la política rusa hacia Ucrania ha sido heterogénea, con algunos éxitos reales mezclados con algunas respuestas probablemente menos que ideales. Creo que el Kremlin debe considerar los medios políticos y económicos, y tomar represalias contra las políticas de los Ukronazis, mientras se mantiene al margen de una operación militar abierta durante el mayor tiempo posible (a menos que los Ukronazis amenacen con invadir a Novorussia).

Habiendo comparado y contrastado estos dos conflictos, podemos ver una escenario más completo.

Después de todo, Paul Craig Roberts está hablando sobre el futuro de nuestro planeta. Hay en su artículo una pregunta de fondo: ” ¿Se puede evitar la guerra y se puede salvar el planeta?”. Él tiene toda la razón: lo que está en juego aquí no es solo el resultado de un conflicto local o regional, sino el futuro de todo nuestro planeta.

Un panorama más amplio: la guerra existencial entre Rusia y el Imperio

Estados Unidos y Rusia han estado en guerra por varios años. Esta guerra es aproximadamente un 80% informativa, un 15% económica y solo 5% cinética. Pero, esto puede cambiar muy rápidamente.

Las principales razones de esta guerra no son solo la mixtura tradicional de rivalidades entre grandes potencias, luchas económicas y financieras, deseo de controlar materias primas o ubicaciones geográficas estratégicas. Todos estos factores están también presentes esta vez, pero la razón más profunda de esta guerra es que Rusia y Estados Unidos representan dos modelos de civilización mutuamente excluyentes.

Muy sucintamente, Rusia quiere un mundo multipolar en el que cada país sea libre de desarrollarse como lo considere oportuno y en el que el derecho internacional regule las relaciones entre las naciones. El Imperio lo que quiere es una hegemonía mundial única gobernada por que llamo el “Anglo-Sionismo”.

Además, Rusia representa valores morales y espirituales tradicionales, mientras que el Imperio representa avaricia, globalismo y la destrucción de todos los valores morales.

Es bastante evidente que estos dos sistemas no pueden coexistir. Presentan amenazas existenciales el uno para el otro. Rusia se convertirá en soberana o será esclavizada. El Imperio controlará el planeta o se derrumbará, “Tertium non datur”.

Los rusos lo entienden así, al igual que los entienden los líderes del Imperio anglo-sionista transnacional. ¿ Estoy exagerando? Bueno, lo que digo es casi lo mismo que ha dicho el secretario de seguridad nacional estadounidense Kirstjen Nielsen:

Estamos presenciando cambios históricos en todo el mundo … El equilibrio de poder que ha caracterizado al sistema internacional durante décadas se ha corroído. El momento unipolar de Estados Unidos está en riesgo . Los vacíos de poder están surgiendo en todo el mundo y son rápidamente llenados por estados-nación hostiles, terroristas y criminales. Todos comparten un objetivo común: quieren interrumpir nuestra forma de vida, y muchos están incitando al caos, la inestabilidad y la violencia.

Excepto por los comentarios totalmente hipócritas sobre “el caos, la inestabilidad y la violencia” (que son, de lejos, las mayores exportaciones de los EE. UU.), la declaración define perfectamente las tensiones actuales.

Existe una posibilidad muy real que esta guerra se vuelva de repente en 100 por ciento cinética. Los rusos también entienden esto, y precisamente por el peligro de ser agredidos se han estado preparando para la Tercera Guerra Mundial desde hace varios años .

Como he dicho muchas veces, las fuerzas armadas de los Estados Unidos no están en condiciones de luchar en una guerra convencional contra Rusia, y los recientes avances rusos en tecnología militar prácticamente han hecho que la Armada y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos sean más o menos inútiles. Sin embargo, la  tríada nuclear de los Estados Unidos sigue siendo completamente funcional y es más que suficiente para destruir a Rusia.

Por lo tanto, Rusia también ha aumentado dramáticamente su capacidad de disuasión estratégica y, ha logrado, hacer inútiles todos los refuerzos de los ABM de EE. UU.

Siguiendo el viejo lema “si vis pacem, para bellum”, Rusia ha desarrollado una familia completa de nuevos “sistemas de armas” diseñadas para disuadir a los Estados Unidos de cualquier ataque nuclear (ver los análisis de Andrei Martyanov)

El plan de Putin es evidente: él espera que Rusia sea capaz de convencer a los líderes de los Estados Unidos que un ataque contra Rusia sería suicida. Ahora, el liderazgo de Rusia está haciendo todo lo que esta a su alcance para evitar un conflicto de tan grave magnitud.

Al respecto, Paul Craig Roberts presenta una imagen sombría cuando dice que:

La gente en occidente con la que se está conversando son verdaderos idiotas que no aprecian la habilidad política de Putin. En consecuencia, cada vez que Putin pone la otra mejilla, por así decirlo, los insultos y las provocaciones aumentan (…) Esta es la  razón por la que creo que Putin necesita hacer un mejor trabajo al enfrentarse a Washington. Creo, basado en la historia, que el apaciguamiento fomenta más provocaciones, y llega un punto en la que tienes que rendirte o luchar.

Tristemente, solo puedo estar totalmente de acuerdo con Paul Craig Roberts. En el artículo ¡ Cada “clic” nos acerca más a la explosión! “, lo que explique así:

“No se puede ignorar que cada “clic” nos acerca un paso más al “bang”. Esto sugiere que la única solución real a esta peligrosa situación es encontrar la forma de quitar el dedo del gatillo  o, dicho más claro, quitarle  el arma a los locos que nos amenaza a todos”.

Creo que este el núcleo de la política rusa hacia los Estados Unidos: tratar de sacar el dedo del gatillo nuclear a los Anglo-sionistas estadounidenses. Es una tarea difícil y complicada que solo se puede abordar con mucho cuidado, y dando un paso a la vez.

Esta estrategia implica que, a veces, los rusos aparecen como “poniendo la otra mejilla” pero en realidad el gobierno de Rusia lo que está intentando es no darle una oportunidad a los chiflados para actuar.

Pensémoslo de esta manera: ¿cuál es el mayor error que está cometiendo Estados Unidos actualmente?

Los líderes estadounidenses no se dan cuenta (o, lo que es peor, no les importa)  que las acciones de Estados Unidos están empujando a Rusia a un rincón del que no podrá retirarse. De este modo, están forzando a Rusia a mantenerse firme, incluso si es necesario, por la fuerza militar.

¿Qué sentido tiene que los rusos hagan exactamente lo mismo, empujando a los neoconservadores a un rincón desde el cual no pueden retirarse?  Hay que comprender que lo que es “inaceptable para tu enemigo” (el “punto de quiebre” en la teoría de las negociaciones) no implica en absoluto que estés de acuerdo con los valores o puntos de vista de tu enemigo.

Sabemos que la ideología mesiánica y la cosmovisión anglosajona es algo más que delirante. También sabemos que si se desafía abierta y directamente al Imperio, los anglo-sionistas atacarán;  muy probablemente de una manera completamente irresponsable e incluso suicida.

Por tanto, la única estrategia posible es debilitar lentamente al Imperio sin dar nunca una señal a sus líderes que Rusia realmente está buscando su desaparición. Si esto significa proporcionar la ilusión que Rusia está “poniendo la otra mejilla”, entonces este es el precio a pagar para comprar más tiempo y debilitar aún más al Imperio.

Sin embargo, esta estrategia no puede sostenerse para siempre, aunque solo sea porque el apaciguamiento invita a un mayor abuso. Cada vez que Rusia evita con éxito la Tercera Guerra Mundial, los idiotas en Washington DC interpretan esto como una señal que;  “Rusia es débil, y nosotros somos los fuertes, los mejores, los invencibles” y planean una escalada de tensiones y hostilidades.

Por eso, creo que cada conflicto debe analizarse caso por caso. En Siria, parece ser que “poner la otra mejilla” para evitar la Tercera Guerra Mundial tiene sentido. En Ucrania, donde tal riesgo no existe, esta estrategia debe ser reevaluada de manera fundamental.

En Siria, las fuerzas rusas y estadounidenses están en proximidad directa, una frente a la otra; en Ucrania, sin embargo, las fuerzas de los Ukronazi son un sustituto de la OTAN, y por lo tanto actúan como un amortiguador que reduce los riesgos de una escalada rápida e incontrolada. Rusia puede usar esto como una ventaja.

También quiero agregar : si Rusia decide presionar de manera más enérgica, no lo hará en todos los ámbitos, lo hará solo en instancias específicas y conflictos específicos. Un retroceso en Siria no indicará automáticamente un retroceso en Ucrania, y viceversa.

La estrategia militar rusa otorga gran importancia a la concentración de fuerzas en el eje principal de ataque (no en toda la zona de batalla) y esta estrategia es compartida por los políticos rusos. La noción de “ser duro” (crimen, drogas, terror, etc.) es muy estadounidense. Los rusos nunca han pensado de esa manera .

Los rusos estudiarán el escenario completo y elegirán el lugar donde un ataque tiene más sentido. Así que no hay que esperar que Putin deje de “poner la otra mejilla” y  se “ponga duro con los estadounidenses”. Simplemente no sucederá de esa manera. En algunos lugares, los rusos parecerán ceder, mientras que en otros lugares aumentarán la presión. Así es como se ganan todas las guerras.

El factor interno: los quinto columnistas

Como he mencionado otras veces; Vladimir Putin también tiene que lidiar con una quinta columna pro occidental y pro sionista dentro del Kremlin y, más en general, dentro del aparato estatal.

Yo llamo a esta 5ª columna los integracionistas atlánticos (a diferencia de los soberanos de Eurasia), pero también podríamos llamarlos los partidarios del Consenso de Washington (/ FMI, OMC, BM, etc. ) o para seguir el término utilizado de Gary Little John “los partidarios instituciones financieras internacionales “(excepto que en lugar de llamarlos “partidarios” me referiría a ellos como “agentes “).

Pero cualquiera sea el término que usemos, es muy importante tener en cuenta que la quinta columna sigue siendo la mayor amenaza para Rusia y Putin tiene que considerar este hecho en cada decisión que toma .

Hasta ahora, el típico “quinto columnista” se ha dedicado principalmente a lo que “le dicta su corazón”: las cuestiones monetarias y las políticas internas, y han dejado a los servicios militares y de seguridad lidiar con la protección de la soberanía rusa y la política exterior.

Sin embargo se puede estar seguro que si Putin comete un error se abalanzarán sobre él y harán todo lo posible por derrocarlo ,o al menos, forzarlo para que acepte su agenda traidora : volver a la pesadilla de 1990 y vender todas las riquezas de Rusia a los anglo-sionistas.

Conclusión: percepciones simples frente a una realidad compleja

Entonces, ¿actúa Rusia como un matón (como dicen los EE. UU y la UE), responde adecuadamente cuando es necesario (como creen la mayoría de los partidarios de Putin) o pone dócilmente la otra mejilla (como concluye Paul Craig Roberts)?

Diría que ninguna de estas caracterizaciones es correcta y que la realidad es mucho más compleja.

Por un lado, los ejemplos de Osetia del Sur y Crimea muestran que Putin está dispuesto, cuando sea necesario, a tomar medidas militares enérgicas . Pero en otros casos, prefiere retrasar cualquier confrontación. En el caso de Siria, esto tiene sentido. En el caso de Ucrania, menos.

Por otra parte, Rusia sigue siendo sólo un país parcialmente soberano y el poder de la quinta columna todavía influye fuertemente en la toma de decisiones,especialmente en casos donde tiempo NO es crítico (Osetia del Sur y Crimea, fueron ejemplos perfectos de una situación crítica).

Esta es la razón por la cual las acciones rusas a menudo aparecen como contradictorias, incluso cuando no lo son.

También es cierto que los rusos todavía tienen una capacidad de relaciones públicas bastante débil . Este problema de percepción se ha empeorado porque gran parte de la blogósfera prorusa – en idioma inglés –  enfocada a Rusia está dividido en dos partes: por un lado, las porristas irresponsables que niegan enfáticamente que haya algún tipo problema. Y por el otro , el tipo de comentario derrotista que dice ;  “todo está perdido” o “Putin está agotado”. Al final solo sirven para confundir aún más el asunto.

Ambas posiciones están equivocadas. Peor aún, ambos perjudican a Rusia en general y a Putin en particular (lamentablemente un porcentaje de estos comentaristas están más interesados ​​en complacer a sus patrocinadores financieros que en ser sinceros).

Las políticas rusas deben ser vistas dialécticamente: como procesos en evolución que a menudo contienen las semillas de su propia contradicción, pero que terminan siendo tremendamente exitosas al final, al menos hasta ahora.

En lugar de esperar la perfección o la infalibilidad de Putin, debemos ofrecerle nuestro apoyo condicional y crítico. De hecho, diría que Putin y los Estados Soberanos Eurasiáticos pueden beneficiarse enormemente del apoyo crítico, ya que esto  permitirá tomar medidas correctivas (por ejemplo, Putin ya ha enmendado, aunque mínimamente, el proyecto de reforma de pensiones como resultado de una protesta pública masiva).

También podríamos decirlo de otra manera: cada vez que la opinión pública rusa se indigna por las acciones de los Ukronazi o percibe que Rusia está poniendo dócilmente la otra mejilla, se acerca el día en que Rusia reconocerá finalmente a las dos repúblicas de Novorussia.

En este momento, lo que escucho en los medios rusos (incluidos los medios estatales) son expresiones de inmensa frustración y disgusto con llamamientos para que el Kremlin tome una línea mucho más dura con los Ukros de Kiev. La ira popular es un arma poderosa que Putin puede usar contra sus enemigos, tanto internos como externos.

Así que sigamos el ejemplo de Paul Craig Roberts y prosigamos haciendo las preguntas difíciles y permanezcamos críticos con las políticas rusas.